foto angelLa Cúrcuma Longa es una planta perenne herbácea procedente del sudeste asiático, donde se cultiva para recolectar el rizoma, un tallo subterráneo similar al del jengibre o el ginseng en el que se acumulan las propiedades benéficas de la planta.

 Hasta ahora en occidente era conocido su uso como especia y colorante, siendo uno de los componentes principales del curry y la mostaza.

Sin embargo, su uso medicinal está muy extendido desde la antigüedad en India y China, y recientes estudios la están descubriendo en occidente como un complemento medicinal de múltiples aplicaciones.

      curcumaSu principal componente es la curcumina, aunque también contiene zingibereno, eugenol, ácido caféico, borneol y turmenona entre otros.

      Entre sus propiedades beneficiosas para la salud podemos destacar las siguientes:

Antiinflamatoria: La curcumina se muestra como un buen remedio natural para aliviar los síntomas de enfermedades inflamatorias como la artritis o el síndrome de túnel carpiano. Sus efectos sobre las articulaciones la han convertido en el “alimento de los yoguis”.

 Antioxidante: Retrasa el deterioro y envejecimiento de la células.

 Carminativa: El eugenol y el zingibereno ayudan a expulsar los gases del intestino, tienen propiedades antiulcerosas y contribuyen a mantener el pH gástrico. Se recomienda a personan inapetentes, con dispepsia o digestiones lentas y especialmente en casos de gastritis crónica hipocloridria (por falta de secreciones ácidas en el estómago).

 Hepatoprotectora: Estudios científicos han observado la capacidad de la cúrcuma como tónico biliar y protector de hígado. Sus componentes ayudan al vaciado de la vesícula biliar y al drenaje del hígado, además de facilitar la digestión de las grasas. Sin embargo, se desaconseja su uso en personas con piedras en la vesícula biliar.

 Anticancerígeno: Contiene al menos 10 componentes anticancerígenos entre los que destacan la curcumina, betacarotenos, curcumenol, curdiona, turmenona, terpineol y limonelo.

 Antidepresivo: La medicina tradicional china utiliza la cúrcuma desde tiempos inmemoriales para tratar la depresión y los trastornos afectivos. Posee numerosos componentes estimulantes del sistema nervioso e inmune, atenúa las consecuencias fisiológicas del estrés provocando mayores niveles de serotonina.

 Regulador metabólico: Sus componentes ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos de manera natural.

 Inmuno-moduladora: Efectivo como remedio en la psoriasis, tanto ingerido como en aplicación externa.

 Problemas respiratorios: Indicado como remedio natural para la bronquitis.

 

Existen múltiples formas de incluir la cúrcuma en nuestra dieta, desde la ingesta en polvo como especia, en crudo añadiendo el rizoma a nuestras comidas o más modernizado en capsulas de herbolario.

 

Es importante recordar que la cúrcuma es un complemento y en ningún caso debe sustituir a un medicamento. En caso de duda siempre se debe consultar siempre con el médico.

 Leche dorada

Preparación de la leche dorada.

Una “deliciosa” manera de tomar cúrcuma.

 Tomar cualquier complemento medicinal, a la larga, acaba siendo monótono y, si encima no tiene un sabor agradable poco a poco irá minando nuestro ánimo, independientemente de los resultados que nos esté causando.

Con la cúrcuma, podemos evitar esto disfrazando su ingesta de un delicioso postre. Para ello debemos elaborar la leche dorada.

El primer paso consiste en preparar la pasta de cúrcuma, principal ingrediente de nuestro postre.

Pasta de curcuma 2En un cazo mezclamos 1/4 de vaso de cúrcuma en polvo, 1/2 vaso de agua y media cucharada pequeña de pimienta negra molida. (La pimienta favorece la absorción intestinal de la cúrcuma. Sin ella prácticamente no conseguiríamos ningún resultado).

Ponemos el cazo a fuego lento y, sin dejar de remover para que no se pegue, esperamos a que se vaya evaporando el agua y nos quede una pasta espesa de consistencia parecida a la arcilla. Cuando esté fría, la metemos en un tarro y la guardamos en la nevera, donde puede aguantar dos o tres semanas.

 

A continuación procedemos a preparar la leche.

 

En una taza echamos media cucharada de pasta de cúrcuma, un poco de canela al gusto para darle sabor de postre, media cucharada pequeña de aceite que puede ser de oliva, de almendras, de coco, etc. y llenamos la taza con leche de origen vegetal (soja, arroz, almendras,…). Calentamos a punto de ebullición y, cuando se enfríe un poco la mezcla incorporamos una cucharada de miel, a ser posible de origen ecológico. La miel se añade al final ya que al hervir desprende sustancias nocivas para la salud.

Nuestro postre incorpora al beneficio por todos conocido de tomar un vaso de leche antes de acostarse, los múltiples beneficios antes descritos de la cúrcuma, las propiedades de la canela y de la miel.

La canela y la miel se pueden sustituir por otros elementos como la estevia para edulcorar la leche.

En cuanto a la duración del tratamiento, dependerá de las necesidades de cada persona, pero conviene incorporar períodos de descanso para no saturar el organismo. 

Ahora solo queda disfrutar cada noche de un vaso de leche con un sabor y unas propiedades medicinales fabulosas.