Este añofoto-daniela-estrella el otoño empieza el día 23 de septiembre, cuando el Sol entra en Libra.

El movimiento planetario más destacado de este momento es el retorno de Saturno a

Sagitario después del paréntesis veraniego en Escorpio. También seguimos desde el

verano con los bailes de varios planetas que se encuentran entre un movimiento retrógrado

y uno directo.

Salimos de un verano con mucho aprendizaje personal como el aprendizaje de las pérdidas,

que nos empujan a vaciarnos ante las enseñanzas de la vida. Todo el año es un examen

de cómo fluimos y aceptamos los cambios teniendo siempre en cuenta lo aprendido en la

infancia que influye en nuestros hábitos diarios, nos demos cuenta o no.

Saturno en esta temporada nos enseña que el tiempo nos proporciona aprendizaje y

empatía si trabajamos con ilusión y con pasión en todo lo que hacemos. Saturno en

Sagitario también habla de la evolución personal consciente, de cómo nos influyen las

etapas de la vida y de cómo tenemos que aprovecharlas primero aceptándolas y luego

sacando lo mejor de cada una.

Todo el año hemos estado aprendiendo a fluir, y en esta última etapa, aún más, tenemos la

última oportunidad de hacerlo cada uno consigo mismo y también con el otro, en especial

en la pareja. La pareja es el origen del aprendizaje para el adulto futuro. El niño

inconscientemente reproduce lo aprendido hasta el momento en el que madura y se da

cuenta de los patrones que repite y que le impiden avanzar. Mercurio en Libra aporta la

energía adecuada para trabajar estos patrones: las personas que no son conscientes de

este trabajo pueden experimentar crisis de identidad, carencias afectivas, sentimiento de

soledad y sufrimiento.

La pareja debe trabajar conscientemente empatizando con el niño herido del otro. En este

tiempo de Libra es prioritario trabajar el equilibrio dentro de las relaciones, donde cada uno

respeta y comprende al otro, aceptándolo sin exigir o juzgar. Donde hay amor, hay

paciencia, lo que supone dejar al otro tiempo para dar sus propios pasos en la vida. El

diálogo es fundamental en este proceso, para que cada uno se sienta libre de expresar lo

que siente y ser lo que es. Es importante crear una dinámica de pareja en la que ambos

están al mismo nivel, donde no hay nadie que esté por encima o por debajo del otro, donde

ninguno de los dos intenta vencer o, al revés, donde ninguno toma el papel de víctima. Libra

nos enseña la igualdad, en la que los platillos de la balanza deben estar cerca del equilibrio

entre dar y recibir (ni dar demasiado ni esperar demasiado).

Para hacer este trabajo personal tenemos que tener en cuenta la influencia de Venus, que

se mueve desde el verano entre Leo y Virgo. Tenemos que comprender desde dónde

queremos amar: desde la carencia del niño herido o desde la plenitud interna. Muchas

veces confundimos el amor con el flechazo, que es la ilusión de que otra persona cumpla

nuestras expectativas y nos de lo que necesitamos. En realidad, no queremos al otro por

cómo es, sino por cómo queremos que sea. Por esa razón, nos frustramos en la pareja

después del entusiasmo del principio juzgando y culpabilizando al otro. Venus nos enseña a

ser buenos compañeros de camino ya que la pareja comparte y se entrega

conscientemente teniendo un ideal común. El verdadero amor viene de sentirse cada uno

completo por sí mismo y querer compartir esta riqueza interna con el otro

incondicionalmente. Cuando sucede esto, la pareja tiene solidez y madurez creando niños

(o proyectos) sanos.

En este otoño, este trabajo es importante porque estamos sembrando las semillas de una

nueva forma de vivir las relaciones, que tiene que ver con la evolución planetaria, a la que

uno entra a formar parte o no, según su libre albedrío (la voluntad de elegir) para entregarse

a la vida y compartir.

El 28 de septiembre tendrá lugar un eclipse de luna llena en Aries. Es un momento para

aprovechar y tomar consciencia y trabajar la sombra interna, que es la materia prima de la

evolución. No tenemos que tener miedo y huir de nuestra oscuridad dado que en ella está

escondido el yacim
iento de nuestra riqueza interna que tenemos que aprender a aprovechar

para avanzar y cumplir con nuestro destino. Aparecen conceptos como que la riqueza está

relacionada con la seguridad en uno mismo y su capacidad de explorar su inconsciente.

Somos creadores de nuestra vida y atraemos la prosperidad según nuestra forma de sentir

y pensar en cada momento.

¡Os deseamos un otcabecera otonooño lleno de amor, prosperidad, curación e ilusión de vivir!