En el artículo anterior abordamos la relación entre amor, Eros y sexualidad,  y vimos que el amor actúa como fuerza unificadora, la  sexualidad como fuerza creadora y Eros, que es la suma de ambos, como el poder transformador.

Eros es una energía que nos lleva poderosamente hacia alguien con el cual queremos fundirnos a todos los niveles: físico, mental y espiritual. La presencia de Eros nos ofrece un vislumbre o anticipo de felicidad cuando tras su aparición (fase de enamoramiento) y posterior alejamiento, la pareja queda a merced de sus propias fuerzas mentales y emocionales para construir una relación verdaderamente comprometida y llena de amor donde la pasión de Eros pueda regresar.

Es aquí donde muchas parejas suelen fracasar por múltiples motivos, en principio podemos decir que no han sabido mantener la presencia de Eros a causa de la rutina, las proyecciones negativas sobre el otro miembro de la pareja, el juicio y la crítica cáustica, las discusiones, el enrocamiento en las actitudes negativas,  etcétera. Sin embargo, este poderoso dios, capaz de transformarnos profundamente, puede regresar a la relación, para lo cual puede ser llamado de varias formas; una de ellas es abrirnos al cambio y dejarnos transformar abandonando viejos roles y costumbres que nos fueron útiles en nuestra soledad.

Este paso se complementa con una actitud de aportar creatividad a nuestra vida particular desde nuestras potencialidades manifiestas  u ocultas, pues tenemos un enorme campo de facultades por explorar en cada uno de nosotros el cual no seríamos capaces de agotar en toda nuestra vida. Desde este campo podemos ofrecernos de una forma siempre nueva a nuestra compañero o compañera enriqueciendo la relación y llenándola de belleza.

Otra forma de atraer a Eros es mirar más allá de la forma y descubrir el ser profundo y esencial de la otra persona; en este sentido tratamos de ir más allá de sus aspectos externos y circunstanciales para ahondar en el descubrimiento de su ser esencial o su alma donde mora la más absoluta belleza.  

Vamos a ver ahora seis formas de relación según se combinen amor, Eros y sexualidad.  

Con la presencia de Eros. Estado de enamoramiento. Atracción amorosa y sexual. Es la fase mágica y transformadora donde sexo y amor están perfectamente combinados y actúan en simultaneidad; los amantes se unen en una comunicación de alma a alma donde lo sexual es una parte más de la comunicación.  En esta fase hay un gran compromiso de apoyo y entrega dentro de la pareja.

Sin Eros pero con un poderoso amor de amistad y hermandad. Aquí es donde la sexualidad se practica desde su aspecto biológico y en forma de deseo. Es la consecuencia inmediata de la pérdida de Eros, pero donde queda un gran amor forjado con los años de esfuerzo en común. El compromiso permanece, pero el sexo se practica sin amor y hasta de forma rutinaria. Es aquí donde arraiga la idea del deber conyugal, tan oído por otras generaciones.

3º Con un gran amor de amistad y hermandad pero sin sexo. El respeto es mutuo e incluso dentro del compromiso; sin embargo, la pareja (si aún puede llamarse así) ha perdido hasta el deseo sexual y se mantiene unida por circunstancias sociales o por la presencia de hijos aún pequeños.

4º Con un gran amor con atracción sexual, es decir, Eros; pero en la distancia y sin contacto físico con la persona amada a la cual se idealiza. (amor platónico)

5º Deseo sexual puro sin la existencia de amor. La sexualidad aquí se vive con intensidad pero está exenta del aliño del amor en forma de ternura, complicidad y compromiso; por lo tanto, la fusión entre ambos seres no es total. Este es el caso de un pacto con el fin de buscar la autosatisfacción con compañero, lo que se ha dado en llamar “masturbación compartida.” (también es dudoso usar el aquí el término pareja)

6º Donde una de las partes se posiciona en el punto quinto y la otra en el primero, es decir, una está enamorada y la otra solamente da curso al deseo sexual. Esta suele ser una evolución natural de la relación del tipo 5º, donde una de las partes se implica de manera inconsciente desde el corazón y, comenzando a sentir la fuerza de Eros, necesita una mayor fusión mientras la otra persona permanece aún a nivel del deseo biológico.

Sería interesante también abordar la influencia del entorno social a la hora de dar mayor importancia a uno u otro tipo de relación y ver las implicaciones culturales e históricas en nuestro modo de amar y  desarrollar los vínculos de pareja. Algo que será motivo para un nuevo artículo. Adelantemos que el sistema económico y social establecido ha ejercido históricamente y ejerce actualmente una poderosa influencia sobre las relaciones sentimentales.

 

Basado en el libro Del Miedo al Amor.

Editorial PAX MÉXICO.