¿Quién soy yo y quién es el Espíritu?

Hay una fuerza latente en todo, materia, roca, agua, aire, pájaros, ser humano… y en los planos invisibles que están llenos de formas de vida y en las múltiples dimensiones. Todo es el Espíritu, no hay nada fuera de él: ni la enfermedad, ni el sufrimiento, ni la muerte. Todo es el Espíritu.

El ser humano fue el que creó la idea del Yo y, con ella, la creencia de que hay alguna otra voluntad centrada en ese Yo y separada de la única y verdadera voluntad que es la del Espíritu, que está en todo. Llegar a esta experiencia de la Existencia, hace que rindas tu Ego, tu Yo, a esa voluntad Dios, Espíritu, Vacuidad, Consciencia Superior (llámalo como quieras, ya todo es Uno).

El estar centrados en nuestra voluntad Ego es una fuente constante de insatisfacción, porque perseguimos sueños, espejismos; mientras que rendir esa voluntad a Dios, es ponerse al servicio, al fluir de esa fuerza mayor que sabe lo que es mejor para cada uno según el plan de desarrollo de nuestra Alma. Claro que a veces hay que pasar por retos y desafíos que no agradan al Ego, pero si no, no maduraríamos en la Consciencia del Espíritu. Seríamos siempre como niños pequeños inmaduros y el Espíritu nos tiene reservado a todos la madurez del Alma, que se ha venido llamando Iluminación o estado de estar Despierto. Dormimos cuando estamos en el sueño, y casi siempre pesadilla, del Ego y despertamos cuando quien dirige tu vida es la voz del Espíritu Uno, en tu corazón. Ahí todo se  vuelve uno sin diferenciación, ni juicios. Todo lo que sucede es Dios y tiene un propósito más allá de nuestro pequeño entendimiento. Esto es el camino del Corazón Consciente: entrega, rendición, amor desbordamiento y no amor necesidad.

En nuestro camino de crecimiento interno y espiritual, lo que nos ayuda a rendir nuestra voluntad Ego es descubrir que hay otro tipo de mente menos loca y ansiosa que el Ego. Una mente serena, pacífica y observadora que podemos descubrir a través de  la meditación.

 

Descubre tu tipo de meditación

¿Cuántos tipos de Meditación o cuántas formas de Meditar existen? Según algunos libros sagrados de la India, habría 112 formas de Meditar. Es importante distinguir la forma, técnica o manera que utilizas para Meditar de la esencia del estado de Meditación, que es un estado de disolución del Ego y en consecuencia es el estado de Paz Interior, de Dicha Interior, de Contemplación Interior.

No se trata de crear polémica sobre cuál es la mejor técnica, se trata de encontrar la que te sirve a ti, la que se adecúa mejor al tipo de persona que eres. Y para eso, nada mejor que experimentar con esas fórmulas creadas para el ser humano desde hace miles de años o más actuales para el tipo de hombre y mujer actual. Podemos pasar desde la meditación tradicional trascendental de los yoguis, las meditaciones tibetanas, que utilizan la vibración interna, hasta las meditaciones dinámicas que utilizan el cuerpo para descargarte de estrés mental y que te sea más fácil sentarte y quedarte quieto observándote. Lo fundamental es que encuentres la tuya y la practiques, introduciéndola como un hábito saludable en tu vida.

Quien sabe entrar en el estado de consciencia que es la Meditación, puede practicar todas las técnicas, porque ahí sí que no hay distinción ni diferenciación: el estado de Meditación es solo uno y se pueden utilizar diferentes formas para llegar al único estado posible. Meditación viene de la raíz, medicina, o sea, Medicina para el Alma. Sin la Meditación el ser Humano no encontraría nunca su verdadero hogar, el que está dentro de cada uno de nosotros y que siempre ha estado lleno de Espíritu y vacío de Ego, que es solo una parte de nuestra psicología dañada. La meditación te enseña a conocer esa parte, porque es tuya y es necesario que  la conozcas,  para poder ir más allá del Ego a ese otro Estado de no-Ego que es la Meditación.