Si hay una característica que poseemos en común todos los seres humanos, esa es la búsqueda de un estado de felicidad constante.

En sí, parece una tarea imposible de conseguir, pero eso no es del todo cierto. Para que esto suceda, debemos cambiar algunos conceptos sobre nosotros mismos y sobre la vida en general.

Ser conscientes de que tenemos todo el potencial creador dentro de nosotros mismos es el primer paso. Cada ser humano posee unas características únicas e irrepetibles. Debemos amarnos y cuidarnos como lo hace una madre amorosa. Dejar de juzgarnos a nosotros mismos por nuestras equivocaciones y errores, y reeducarnos con asertividad, paciencia y comprensión. Así, nuestro niño interior saldrá a la luz sin miedos, sin necesidad de compararse continuamente con los demás y con una fuerza interior capaz de superar los obstáculos que la vida le presente.

Es importante deshacerse de los patrones educativos antiguos que coartan esa creatividad y alegría por vivir, por descubrir conceptos nuevos y conectar con la espontaneidad. Debemos ser adultos conscientes, con una mente sana y equilibrada para saber discernir en todo momento, teniendo siempre en cuenta a nuestro niño interior.

La Aromaterapia es una herramienta capaz de ayudarnos a conseguir todos estos objetivos, de una forma tan sencilla, que casi no nos damos ni cuenta de los cambios que se van produciendo en nosotros a un nivel tan profundo.

Cuando percibimos un olor, la información del aroma ya llega a nuestra epífisis antes de ser conscientes del olor siquiera. Un aromatólogo sabe que cuando elegimos un perfume, no somos nosotros quienes lo elegimos, sino que el perfume en sí, nos está eligiendo a nosotros. Nos atraen aquellos aromas que despertarán sensaciones que han de ser trabajadas.

Para romper esos patrones erróneos que nos hacen daño emocionalmente, las antiguas civilizaciones nos dejaron un legado muy importante. Parte de ese legado, tiene como clave la eficacia de los aromas naturales y la influencia que ejercen sobre nuestra psique.

Existen aromas capaces de reforzar nuestro ADN conectándonos con nuestra sabiduría interior y nuestro aprendizaje personal. Este tipo de tratamientos deben llevarse a cabo por un experimentado aromaterapeuta. Seguro tienes uno cerca que te pueda aconsejar sobre qué es lo que más te conviene en este momento.

Pero todos podemos comenzar aromatizando nuestra casa con aceite esencial de mirra en nuestros difusores, en lugar de utilizar ambientadores químicos. La mirra posee la cualidad de conectarnos con nuestra sabiduría interior. Con el Verdadero Maestro que llevamos dentro. Mezclada con aceite de rosa, nos conecta con el Amor Incondicional. Poco a poco, de esta manera, la vibración de nuestro hogar, familia, y nosotros mismos irá evolucionando.

Podemos darnos un masaje en el pecho cada noche con una mezcla de aceite vegetal (yo recomiendo el de sésamo porque posee una partícula muy fina) con unas gotas de aceite esencial de mirra y rosa. Para un frasco de 30ml, podemos añadir 90 gotas de aceite perfumado de rosa egipcia, con 20 gotas de aceite esencial de mirra. La rosa tiene la cualidad de conectarnos con el amor incondicional, la alegría de vivir, y trabajar la pena y tristeza profunda.

Si queremos conseguir cambiar nuestra vida, estos consejos te ayudarán a conseguirlo de forma fácil, rápida y eficaz.