El 21 de diciembre, tiene lugar el solsticio de invierno, momento en el que entramos en nuestra cueva interior para conectar con el espíritu. Para hacer una pausa y reflexionar.

A partir del día 22, los días comienzan a alargarse poco a poco y con ellos, también nuestro lento resurgimiento hacia la luz  y la renovación de la fuerza de la vida.

Todo en la Naturaleza se ralentiza para luego cobrar fuerza y Paz interior.

Para nosotros es momento de hacer una pausa y sentir cómo ha sido el año que dejamos atrás. Tomar contacto con nuestras sombras y nuestra oscuridad. ¿Qué debo cambiar? ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué me falta? ¿Estoy satisfecho con lo que Soy y lo que tengo?¿ Estoy viviendo mi propio camino o el que me imponen otros o la sociedad?

En plena llegada del solsticio, da comienzo una de las etapas del año más familiares: la Navidad. Y con ella, llegan momentos llenos de ilusión y reuniones, fiestas y, como no, grandes festines de comida.

Los aromas por excelencia de estos especiales días son la canela, el anís, el cardamomo y la naranja. La canela y el cardamomo son dos especias calientes, con propiedades antibacterianas, digestivas y a nivel emocional, ambas tienen algo más en común, aportan energía vital y felicidad. Favorecen las relaciones y generan un aumento del gusto por la vida. El anís, otro aroma que predomina en los dulces típicos de estas fiestas, favorece nuestras digestiones. Y cualquiera de estos tres se puede añadir a una infusión que nos preparemos después de las comidas, una vez que ya esté templada y vayamos a beberla( con tres gotitas de un aceite esencial será suficiente). Nos reconfortará mucho digestivamente y provocará que nos sintamos muy bien anímicamente.

Una bonita sinergia que podemos colocar en el difusor durante todo el invierno es canela, naranja y cardamomo. Tiene un aroma dulce y muy cálido que vigoriza y nos conecta con nuestro interior. Como hemos dicho anteriormente, la canela y el cardamomo son dos especias que reconfortan el ánimo, nos aportan energía vital y nos conectan con el Alma, con esa conciencia a la que no hacemos siempre el debido caso. Y la Naranja redondea esta bonita mezcla porque aporta el entusiasmo y la vigorosidad juguetona del niñ@ interior.

Es importante poder aprovechar todo lo bueno que nos aporta cada una de las estaciones del año. Y la Naturaleza pone a nuestra disposición sus tesoros para que los utilicemos y les saquemos provecho en nuestro beneficio.

Así llegaremos fuertes y con la mente clara a la primavera. Donde podremos dar cabida a todos los proyectos que hemos estado gestando en la etapa invernal.

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