Después del frío invierno, la Naturaleza nos invita a la interiorización, a mirar en nuestro interior, a cuidar las semillas de aquello que deseamos para este nuevo año. A ser conscientes de aquello que hemos decidido dejar atrás para abrirnos al esplendor y la luz de una nueva estación.

La primavera va despertando a su ritmo, como sucede con toda la Naturaleza. Todos los procesos ocurren de forma lenta y progresiva. Los días se van haciendo más largos y el Sol va aumentando lentamente sus horas de luz dando lugar a las primeras flores y a los brotes de los árboles.

Escuchamos de nuevo el cantar de los pájaros, y la vida vuelve a resplandecer.

Eso mismo sucede dentro de nosotros. Nos apetece salir al campo, dar paseos por la calle, disfrutar del sol, de los colores, de los nuevos olores. ¡Nos abrimos al mundo!

Por este motivo, tenemos la necesidad de desintoxicarnos, limpiarnos, perder peso, nos apetece comer de forma más sana y aligerar nuestro cuerpo, nuestros pensamientos y deseamos sentirnos libres.

La Aromaterapia nos brinda muchas herramientas para poder ayudarnos en este proceso. A través de Hidrolatos (aguas florales), aceites esenciales y aceites vegetales, que nos van a ayudar en todos los aspectos: física, mental y emocionalmente.

Los aromas florales como la rosa, el jazmín, el neroli y la lavanda nos conectan con la alegría, la ilusión, el despertar de nuevos sueños. Los aromas cítricos como el limón, la mandarina, la naranja y la bergamota  nos conectan con el entusiasmo y el optimismo, limpian el cuerpo de impurezas. Los aromas amaderados como el cedro, el pino, el ciprés y el sándalo nos conectan con la fuerza y nos aportan la energía para afrontar los retos que se nos presenten. Los aromas mentolados son refrescantes, oxigenan la sangre y eliminan los pensamientos parásitos, refrescando la mente y las ideas.

Podemos crear nuestras propias combinaciones con los aromas que más nos gusten. Seguro que acertaremos; la intuición es la mejor consejera. Y siempre nos vamos a sentir mucho mejor con un aroma que nos resulte agradable para utilizar en baños de sal, aceites corporales o mediante los difusores de aromas para elaborar un sencillo perfume.

Ejemplo para un baño de sal con aromaterapia

Añade la sal marina (u otro tipo de sal de tu elección, como sal del mar muerto, una mezcla de varias sales, etc.) al agua mientras se llena la bañera. Para evitar que se evaporen los aceites esenciales, añádelos una vez que estés dentro del agua:

-5 gotas de neroli

-3 gotas de bergamota

-3 gotas de cedro

Otra manera de disfrutar de la aromaterapia es llevar con nosotros un frasco de un aceite que nos aporte seguridad y nos resulte agradable y placentero. Abrir el frasco de vez en cuando y sentir la fragancia, hará que nuestro sistema se reactive y nos sintamos mucho mejor.

La Naturaleza pone en nuestras manos todo su potencial a través de los Aromas. ¿Te animas a probar?