vicenteEl malestar que sufren los bebés con pocas semanas de vida y que les genera dolores a lo largo del día suele ser muy común pero no por ello menos molesto y difícil de llevar. Los dolores aparecen especialmente a primeras horas de la mañana o a últimas horas de la tarde pudiendo aparecer diez o quince minutos después de cada toma con llanto incesante, movimientos espasmódicos de las piernas y retortijones de la zona abdominal. Estos nuevos e inexpertos recién llegados deben adaptarse a un nuevo mundo con formas y leyes diferentes, entre ellas las alimentarias.
En el vientre materno el alimento pasa directamente por el cordón umbilical y por la placenta hasta el bebé, manteniendo de esta manera su sistema digestivo en desuso hasta que llega el gran día de sus primeras succiones. Este es el momento en el que se activa todo el sistema digestivo iniciándose en la boca, pasando por el esófago con parada obligada en el estómago, recorriendo el intestino delgado, el intestino grueso y terminando en el ano.
No se sabe con exactitud por qué aparecen los cólicos. Algunos especialistas defienden que es por entrada de aire durante la succión, mientras que otros afirman que se debe a la inmadurez del sistema digestivo. Probablemente sean ambas causas las que al final molestan al recién nacido y a los que tienen alrededor. Por desgracia, la pediatría tradicional no ofrece un tratamiento para solucionar este problema y como consecuencia los padres se desesperan ya que no saben qué hacer o qué dar al pequeño de la casa que no para de llorar.
El Método Rubio, desarrollado para el trabajo de los cólicos del lactante, se realiza como norma general en dos sesiones de 45 minutos aproximadamente: una primera para facilitar el tránsito intestinal y una segunda para hacer un trabajo más profundo hidratando y elastificando las fascias. Con este trabajo conseguimos una mejora tanto en la ingesta del alimento como en su asimilación, en la evacuación de heces facilitando la eliminación de gases y en el incremento del rendimiento del organismo lo que como resultado conduce a un mayor descanso del bebé.
El Método Rubio se basa en técnicas no invasivas, trabajando desde la escucha con técnicas facilitadoras, acatando las normas de fluidos y apoyándonos en la osteopatía visceral adaptada a estos pequeños. Se combina con la técnica cráneo sacral para asistir el trabajo desde el mando central (sistema nervioso simpático y sistema nervioso parasimpático) y armonizar el reflejo de succión, tan importante al ser el iniciador del proceso de alimentación esencial en estos primeros meses de vida.

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Muchas familias se han beneficiado de este tratamiento. Este es el caso de un bebé con poco más de un mes de vida que tenía el abdomen hinchado. Los padres llevaban dos semanas preocupados porque no paraba de llorar y retorcerse hasta el agotamiento a partir de una hora muy concreta (ocho de la tarde). En la primera consulta se le hizo un trabajo suave e intenso para mejorar el tránsito ya que los esfínteres estaban bloqueados y el colon sigmoideo contraído provocando un cuadro doloroso. Tan solo en una sesión de sesenta minutos se consiguió una mejora notable con disminución abdominal, permitiendo al bebé caer en un estado de relajación profunda.

Con el Método Rubio se consigue la desaparición de estos síntomas molestos hasta en un 90% de los pacientes que acuden a consulta.

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