En la actualidad todo el mundo habla de sus problemas de almacenamiento en las viviendas independientemente del tamaño de las mismas. Después de investigar sobre el tema del espacio y el orden, he llegado a la conclusión de que la pregunta clave que debemos plantearnos es ¿qué cosas necesito de verdad? Elegir cuidadosamente nuestras pertenencias es la base del orden.

 

Existe una tendencia generalizada a acumular. Sin embargo, el poseer más no nos da una mayor felicidad, ni siquiera una mayor seguridad (más bien al contrario, ya que al poseer más cosas también aumenta el miedo a perderlas). A menudo pensamos, aunque sea de manera inconsciente, que “somos lo que poseemos”. Sin embargo, la sensación que nos invade cuando nos deshacemos de cosas es de liberación y de “autenticidad”. Nos quedamos con lo que importa, con lo que es estrictamente necesario y sobre todo, conservamos LO QUE NOS DA ALEGRÍA. Piénsalo, ¿cuántas cosas tienes en tu cocina que solo has utilizado una vez? ¿Cuántas prendas tienes en el armario que no te has puesto en los últimos años? ¿Cuántos pendientes desparejados, cables sin aparatos, libros o regalos sin ningún uso guardas escondidos en los cajones? Seguro que hace tiempo que te has olvidado de la existencia de algunos de ellos.

El hecho de reflexionar de una manera profunda sobre nuestro espacio vital y nuestras pertenencias, nos puede conducir a un punto de replanteamiento total de nuestra vida. Eso significa que vamos por el buen camino.

Quedarnos con lo esencial a nuestro alrededor supone también plantearnos qué es esencial para nosotros a un nivel más profundo: saber qué es importante para nosotros (¿nuestra imagen?, ¿tener espacio para sentirnos libres para expresarnos?, ¿revivir continuamente los momentos tristes o felices de nuestro pasado?) y saber en qué deseamos invertir nuestro tiempo (cocinar, leer, ver la televisión, escuchar música, quedar con amigos, etc.).

Para deshacerte de todos los objetos que ya no quieres tienes varias posibilidades, y ninguna de ellas incluye guardarlos en otro armario, en el trastero o en la casa de verano donde no los vas a volver a ver. Si de verdad estos objetos ya no tienen ninguna utilidad, puedes tirarlos directamente a la basura teniendo en cuenta si es posible reciclarlos o si son contaminantes. Sé consciente de tu impacto en el medio ambiente. En el caso de ser objetos que están en buenas condiciones pero que ya no entran de ninguna manera en la categoría de “esenciales” para ti, puedes darles una segunda vida regalándolos a tus amigos, vendiéndolos por internet o donándolos a una asociación sin ánimo de lucro que los repare si fuera necesario.

Una vez que hemos decidido qué objetos son importantes y/o necesarios es mucho más sencillo encontrarles un sitio adecuado para mantener el orden. Os dejo algunos consejos para ayudaros a replantearos vuestro espacio:

  • Piensa en cuánta ropa de la que tienes en tu armario realmente te pones. Quizás sea más interesante comprarte ropa que realmente te gusta aunque cueste un poco más. Con buenos materiales, que duren más tiempo, respetuosa con el medio ambiente y con las condiciones de los trabajadores (puedes ver más en nuestro artículo “10 consejos para vestir sostenible” en el número 14 de Energía Vital). Recientemente he leído en internet sobre el proyecto 333: ¿serías capaz de vivir 3 meses solo con 33 prendas de vestir?
  • Los regalos son un gesto de cariño, admiración o agradecimiento y cumplen su función en el momento en el que la persona los recibe. Si el objeto en sí no te gusta, agradécele su mensaje y deséchalo sin culpabilidad (puedes leer mucho más sobre estos temas en los libros de Marie Kondo, escritora japonesa que ha revolucionado el mundo del orden).
  • Deshazte de todos los “por si acasos” de tu vida. No es necesario llenar tu espacio con cosas que quizás nunca vayas a necesitar. Esta acumulación es solo una carga más en tu vida que te hace dependiente y asustadizo (hay tantas cosas que puedes perder y que crees que necesitas…). Libérate.
  • Sé consciente de que la producción del objeto que tienes en tu casa ya ha tenido un importante impacto en el planeta: los productos químicos, la energía consumida, los desechos que genera la industria y que acaban en el aire o en los ríos. Intenta que en el momento de retorno, el impacto en el medio ambiente sea el mínimo. Existen servicios municipales de “puntos limpios” o empresas particulares donde se recicla cualquier cosa, como TerraCycle que recicla incluso los bolígrafos de forma gratuita.

Lo importante de darle la vuelta a la casa, no es vaciarla para volverla a llenar sino hacerse conscientes de aquello que realmente necesitamos. A partir de este momento, nos podemos replantear cada vez que compramos algo, si realmente lo necesitamos, si nos hace felices (más allá de la satisfacción transitoria en el momento de la compra) y si el mundo se puede permitir seguir produciendo objetos a este ritmo.

Incluso puede que este nuevo espacio que hemos creado nos ayude a descubrir habilidades personales escondidas y pasiones que reorienten nuestra forma de vivir. Una vez que nuestra casa contenga solo lo que nos hace felices, sabremos mucho mejor quiénes somos y qué queremos hacer en la vida.