estrellaVivimos tiempos de cambios profundos y a menudo nos damos cuenta de que no abarcamos todo lo que queremos. En estos momentos deberíamos dar prioridad a los proyectos importantes que podemos plasmar. Hay una relación muy interesante entre el querer, el poder y el tiempo. No siempre podemos hacer lo que queremos, simplemente no es el tiempo propicio.

 

Pero ¿por qué no se concretan a veces los proyectos que sí podrían desarrollarse? Eso pasa por el vago interno, que por falta de confianza en uno mismo y de relajación nos mantiene la zona de confort. Él se alimenta de nuestros miedos. Lo conocido lo manejamos bien, lo desconocido nos da temor.

 

Sin embargo, cuando identificamos nuestros bloqueos, el vago puede ser el aliado del inconsciente, que quiere brotar y enriquecer la creatividad. Puede convertirse en el amigo que nos enseña a fluir con la vida, exponiendo los hábitos que nos impiden avanzar: ideas fijas, rigidez, miedo al cambio, al juicio, al rechazo, etc.

 

Digo que es “el amigo”, porque nos enseña a aceptar el presente sin exigirnos de más. Está programado para impedir el estancamiento, mostrándonos la pereza que aparece ante proyectos importantes.

 

El ser humano debe confiar en su potencial, ya que todo lo que plasma en su vida tiene una programación que le sirve a sí mismo y también a la colectividad. Cuando ese concepto se manifiesta, crece la autoestima, la confianza en uno mismo y en los demás, y el vago nos acompaña sin oposición.

 

La zona de confort se hace y se deshace con el paso del tiempo. Lo sabemos cuando llega el tiempo de salir y desmontar el chiringuito que nos hemos creado, para experimentar nuevas experiencias. No olvidemos que dentro de nosotros se encuentra la conciencia sobre la evolución.

 

Debemos aceptar el cambio y negociar con el vago para que lo nuevo sea instaurado desde la creatividad y el juego. La vida es como un juego, que si lo aceptas y te permites actuar, te llena. Si te acostumbras a hacer lo mismo años y años, te conviertes en un autómata que al final llega a la autosuficiencia, el aburrimiento y la soledad.

 

Compartir y hacer en cada momento todo lo que depende de ti te colma el alma y te da satisfacciones en la vida. También confiar en que hay un tiempo para cada cosa y que todo lo que proyectamos se hace realidad en el momento adecuado, ni antes ni después. El camino se hace al andar, lo importante es caminar y aceptar la vida tal como se te ofrece. En tu camino nada es casualidad.

Foto: cGaleano.photographyestrella-confort-cgaleano