Articulo de Concha Sanz

Compartir y competir son dos palabrasMultiracial Hands Making a Circle muy en uso en nuestros días porque, aunque están compuestas casi por las mismas letras y su fin es similar, implican una gran diferencia a la hora de desarrollar las acciones que tienen como objetivo final.

Estas actividades se generan en hemisferios distintos de nuestro cerebro.

Competir, se genera en el hemisferio izquierdo. Es una cualidad de la energía masculina, es acción pura. En geometría, se representa como una línea recta, la única figura que pasa por dos puntos, excluyendo a todos los demás.

Compartir, se genera en el hemisferio derecho. Es una cualidad de la energía femenina, es co-creación, colaboración. En geometría, se representa como una circunferencia, figura en la que de un punto central equidistan multitud de puntos, todos igual de importantes.

 

Las energías masculina y femenina, no son determinantes de hombres y mujeres todos los seres humanos. Independientemente de nuestro sexo, todos tenemos ambas energías en nuestro ser. No son malas ni buenas, todo depende del uso que hagamos de ellas. Lo importante es buscar el equilibrio y la armonía entre ellas, en función de nuestras necesidades y según la acción que vayamos a realizar.

 

 competir

Competir implica lucha, rivalidad, enfrentamiento. Cuando competimos hay un solo ganador y muchos perdedores, solo es uno el que consigue el triunfo y ese es el número uno.

En la sociedad del siglo pasado, solo uno podía ser el ganador. Podríamos poner muchos ejemplos pero quizás uno de los más duros es lo que ocurre en las carreras de Formula 1: entre el primero y el cuarto, muchas veces no hay ni un segundo de diferencia pero consideramos que el primero ha competido con éxito y recibe todos los honores y felicitaciones mientras que el cuarto ha resultado perdedor.

Este tipo de relaciones entre los seres humanos crea frustración, desigualdad, injusticia,  baja autoestima, …su cualidad más destacada es que generan relaciones excluyentes.

Lo importante es ser el primero, sin importar que pasa con los demás seres humanos. Olvidamos que formamos parte de un conjunto que es la sociedad en la que todos somos importantes y que no estamos solos.

 

Compartir nos acerca a la idea de colaboración (repartir de forma equilibrada), empatía (dividir algo entre los participantes según unos acuerdos previos en los que todos participan), apoyo, generosidad y colectivo.

En la sociedad actual, el concepto de compartir cada vez toma más fuerza. Con la aparición de Internet se produjo un cambio extraordinario: el conocimiento está al alcance de cualquiera que sepa leer. Ayudados por herramientas como esta han empezado a desarrollarse nuevas formas de relación humana basadas fundamentalmente en la confianza y en formas de pensar en común, de la misma forma que lo hacían nuestros antepasados.

Hoy en día cada vez son más las personas que comparten: la información, el coche, la casa para vacaciones o para el aprendizaje de lenguas extranjeras, los lugares de trabajo (co_working), etc.

Se crean grupos de consumo, donde se eligen a los proveedores basándose en su respeto por el medio ambiente, pagando un precio justo por el esfuerzo realizado y el impacto ecológico, aparecen los huertos urbanos o comunitarios, los bosques de alimentos, en los que la colaboración y el reparto de tareas, llevan el beneficio a todos los participantes del grupo generando sostenibilidad.

Al compartir, el concepto de propiedad pierde valor para dar paso a algo más grande que es el bien común

Este tipo de acuidades, genera respeto y así cada individuo puede desarrollar sus talentos como parte del colectivo, sin competir con los otros manteniendo su individualidad en el conjunto global.