Las muelas del juicio oeusebio cordales son los últimos dientes que aparecen en boca. Suelen salir entre los 18 y 21 años, quedando en muchas ocasiones atrapadas o incluidas. La muela del juicio es la cristalización de la energía del individuo unida a la conciencia colectiva universal (Michael Coffin).Se relaciona con la capacidad de la persona para unirse con su Ser.
Cuando las muelas del juicio no están presentes denota una orientación del individuo hacia el conocimiento y no hacia la vida mística.
Los cordales están situados en el ángulo de la mandíbula, en la inserción de la rama ascendente, el espíritu ó cielo, con la horizontal, lo terrenal. Distribuyen las energías en ambas direcciones.
Cuando tenemos dificultades para integrarnos en este mundo, se produce una reacción del tejido que rodea al cordal, se inflama y el carrillo se hincha, entonces, aparece el dolor. Todos estos signos nos ayudan a reconocer que ha llegado el momento de actuar y dirigir nuestra vida.
La muela del juicio esta asociada al número 8. De hecho, cada una de nuestras muelas se denomina con el número 18, 28, 38 ó 48, dependiendo del cuadrante de nuestra boca en el que se encuentra (parte superior derecha, parte inferior izquierda y así sucesivamente). El 8 es también la dualidad en la Tierra. En horizontal ( ), significa el infinito. El 8 es la octava, su planeta es Saturno y da forma a la energía del Cosmos. El caduceo de Mercurio tiene forma de un 8 entrelazado (ver figura) y representa la espina dorsal, la energía de Kundalini (energía invisible que reside en la base de la columna.
Goodheart, qcaduceouiropráctico y kinesiólogo, relacionó los cordales superiores (18, 28) con los músculos trapecio, situado en la espalda, y con el bazo. Los cordales inferiores (38, 48) fueron relacionados con el músculo psoas (el que sujeta y eleva la pierna) y con el riñón. Tenemos pacientes que acuden con dolores e impotencia funcional en una de las piernas y, cuando hacemos radiografías en boca, el cordal inferior del mismo lado se encuentra en el hueso sin erupcionar (salir), a veces, sin ningún signo de inflamación. Después de realizar la extracción de este cordal el paciente mejora en menos de una semana.
Ernest Adler, médico y dentista alemán, que practicó la odontología en Lloret de Mart desde la década de los 40 a los 70, trató numerosos pacientes que acudían por dolores en cuello, cabeza, espalda (ciática), caída de pelo, reumatismo articular, inflamaciones de amígdalas y muchas otras muelasenfermedades. Todos ellos tenían las muelas del juicio retenidas. Después de realizar la extracción mejoraron y curaron en un corto espacio de tiempo.
Los cordales superiores, en ocasiones por falta de espacio, salen en dirección del carrillo, empujan la mandíbula hacia ese lado y provocan fuertes dolores de cabeza y zumbidos de oídos.
Los “problemas de la juventud”, alteraciones del comportamiento, falta de motivación en los estudios, exceso de rebeldía etc. pueden mejorar después de extraer los cordales retenidos.
Una paciente acudió a mi consulta enviada por un médico alternativo. Refería dolor en pierna derecha desde hacía un año. Había sido tratada por su neurólogo con medicina tradicional y la paciente no había mejorado. En la radiografía panorámica (ortopantomografía) se visualizaban los dos cordales inferiores incluidos. Después de realizar un test muscular, decidimos extraer uno de los cordales. Transcurrida una semana, la paciente llamó a la clínica refiriendo que los dolores de su pierna habían desaparecido.
La mayoría de los dentistas, cuando existen cordales u otros dientes que no han salido y se encuentra retenidos, si no presentan claros focos inflamatorios o quistes no son partidarios de su extracción. Debemos acudir a los dentistas holísticos o que practiquen odontología neurofocal (relación dientes con el resto del cuerpo) para que pueden diagnosticar si los problemas de dolores y enfermedades que están fuera de la boca tiene relación con nuestras muelas del juicio.