Han llegado el frío, el viento y la lluvia después de meses de muchos movimientos a nivel social y político, no solo en España sino también en el mundo entero: elecciones, guerras que no terminan, inmigración, cambios en la Unión Europea, etc. Son momentos de inestabilidad puesto que lo que dábamos por supuesto hasta ahora está cambiando y no siempre como a nosotros nos gustaría. Nos sentimos inseguros, impotentes y desanimados. El frío se nos ha metido en el cuerpo, los políticos no nos escuchan, trabajamos mucho, nos sacrificamos por nuestra familia, por nuestra pareja, somos responsables, pero aún así, las cosas no van bien. El mundo no va bien.

Estamos en invierno.

Paremos un momento. Es tiempo de ralentizar nuestra vida y nuestra mente, aquietémonos. Aprovechemos la oportunidad que nos brindan todos estos movimientos externos (o internos) para salir de nuestra zona de confort y reinventarnos. Podemos mirarnos a nosotros mismos con mejores ojos, sentarnos al calor del hogar, seguir nuestra intuición. Saldremos renovados y preparados para tomar nuevos riesgos y relacionarnos con los demás a un nivel más profundo.

También es el tiempo perfecto del año para disfrutar de los cuentos, regalarnos tiempo para practicar yoga u organizar la casa. Es momento de disfrutar de la compañía de uno mismo y de los demás, de alimentarnos de una manera consciente y regalarnos tiempo. Hibernemos y preparémonos para el deshielo. Después, cada uno de nosotros podrá cambiar el mundo.

Para todo esto sirve el invierno.