eusebioCada célula de nuestro cuerpo tiene un deseo de realizarse y cuando nos realizamos, culmina el ciclo de la vida y volvemos al origen.

El pintor y escultor Miguel Ángel (1475-1564) plasmó “el origen de la vida “en el techo de la Capilla Sixtina del Vaticano. En él, Dios señala con su dedo la “creación de Adán”, infundiéndole el soplo divino o “el aliento de vida”. Recientemente, el Dr. Mesberger, científico de la universidad Jon Hopkins, especula con la posibilidad de que Miguel Ángel envolviera a Dios en una cubierta que representaría al cerebro humano (figura.1).

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El Dr. Sutherland (1873-1954), fundador de la osteopatía en EE.UU, fue el primero en investigar el “Mecanismo Respiratorio Primario”, el cual definió como “las fuerzas que mueven de forma dinámica el cuerpo humano por medio del aliento de vida.”

Todos los fluidos y tejidos del cuerpo humano responden a la potencia del “aliento de vida” por medio de movimientos y pulsaciones. El origen de este movimiento parte del centro del cerebro (tercer ventrículo) y se transmite a los huesos del cráneo y a la columna vertebral, llegando hasta el hueso sacro; este “soplo vital”, moviliza también todos los músculos y los órganos del cuerpo humano (figura 2).

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Cuando el terapeuta cráneo-sacral coloca sus manos sobre el cuerpo del paciente, siente oleadas o mareas muy lentas, inferiores a las emitidas por la respiración pulmonar. En caso de enfermedad, estas mareas se encuentran alteradas. Solo el terapeuta sabrá calmarlas y conducir al cuerpo hacia la sanación.

Cuando nos llega el momento de la muerte, el movimiento respiratorio cráneo-sacral es el último en dejar de latir, incluso después de la respiración pulmonar y del latido cardiaco.

La pulsación rítmica de los fluidos refleja nuestro primer desarrollo como embriones, en el origen de la vida, expresándose aquí y ahora, en el momento presente.

El milagro de la vida ocurre cada vez que respiramos por nuestros pulmones y cada vez que se mueve el cráneo y todos los tejidos del cuerpo humano impulsados por el “movimiento respiratorio primario”.

El Dr. Harol Magoun (1927-2011), famoso osteópata, escribió: “toda la vida se manifiesta como energía o movimiento, pero este movimiento tiene un propósito; por eso, este movimiento debe ser guiado por una Inteligencia Universal”.

Nadie sabe qué es esta “Inteligencia Universal”, pero su existencia es un hecho positivo e irrefutable, puesto de relieve por los más importantes científicos del mundo. Cada día, cuando amanece, podemos percibir el movimiento y la existencia de esa Sabiduría.

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