En esta época en la que se alargan las noches, cuando las hojas de los castaños se han teñido de ocres y el frío comienza a hacer su aparición, se espera el momento de asar castañas. En las pequeñas aldeas formadas en torno a castañares, toda la familia se reúne alrededor del fuego, mientras se oye en la lejanía el ulular del búho y el viento barriendo las hojas. Al calor de las llamas, las castañas poco a poco se van tostando y quizás alguna dé un sobresalto al reventar, pues puede que por travesura, algún niño la haya echado sin rajar. Los ojos se mantienen fijos en las chispas que saltan al aire. Entonces, uno, de los que atesoran más historias, comienza a decir: recuerdo que una vez me contaron que en una noche como esta… Los más pequeños le miran ensimismados, con la boca abierta y los ojos redondos, procurando no perder detalle de ese relato que pasado el tiempo contarán a sus nietos.

 

Al calor de las castañas, las historias se transmiten de generación en generación. ¿El origen?, quién sabe, tal vez se remonta a tiempos antiguos, a épocas en que los pobladores del castañar tenían que luchar para poder cubrir sus necesidades más inmediatas y defenderse de los animales carnívoros que señoreaban el territorio, entre los que se encontraban lobos y osos. Esta larga convivencia con el entorno natural dio lugar a una serie de relatos en los que, de forma real o alegórica, se narran los sucesos y vicisitudes acontecidos, y en los que el castañar aparece como protagonista o testigo de lo ocurrido desde los tiempos de Maricastaña.

 

¿Cómo surgen los cuentos? No se trata solo de grandes hazañas o de luchas a muerte con animales salvajes. Hasta las cosas más sencillas tienen detrás un gran poder de fascinación. Entre las labores ancestrales para los moradores de zonas boscosas, como los castañares, no podemos olvidar la recogida de frutos y también de ramas secas que los árboles desechan, leña que servirá para alimentar el fuego doméstico. Los encargados de tales tareas solían ser las chicas jóvenes y los niños, que se veían así obligados a adentrarse en el siempre misterioso bosque y enfrentarse solos ante lo desconocido que podría estar oculto detrás de cualquier sombra. El bosque, las sombras, lo oculto, el peligro, lo desconocido… todo representan imágenes muy fuertes que quedan patentes a través de historias que han venido transmitiéndose a lo largo de siglos y aún milenios, pues en España existe constancia de que los hombres del Neolítico ya consumían castañas.

 

Los primeros fríos ya invitan a reunirse alrededor del fuego. Noviembre es el mes del castaño, comienza con la tradicional calbotada, calbotá o carbochá, en el Día de Todos los Santos, donde familiares y amigos se juntan para asar, compartiendo historias y vivencias. Ya desde época prerromana, según el calendario arbóreo celta, en noviembre entraba el tiempo consagrado al castaño.

 

El fuego, reunirse en corro, compartir estos frutos obtenidos del bosque… Todo esto nos hace evocar los primeros pobladores de estas tierras. Ya está creado el marco adecuado para cruzar el umbral mágico que precisan los relatos donde todo es posible y donde aparecen criaturas fantásticas. ¿Estamos preparados? Erase una vez, en una noche como esta…

 

Hacia la casería de Iturrioz brilló una luz como la de un tizón encendido, que fue descendiendo hacia el castañar, en cuya sombría enramada desapareció…

(Antonio Trueba, Cuentos de varios colores)

 

Desde finales del siglo XVIII, en las ciudades españolas, en estos meses aparece un personaje entrañable: la castañera. Mientras el aire azota las inhóspitas calles, ellas asan castañas en cualquier esquina, para ofrecérselas a los que caminan con las manos en los bolsillos y la boca tras una bufanda. El puesto de la castañera es un elemento tan tradicional que, en Madrid, la castañera se ha convertido en una figura típica de los belenes.

Para los que desde pequeños hemos crecido o hemos sido transplantados a estos artificiales entornos urbanos, la castañera nos trae recuerdos de sabor caliente en las tardes frías de nuestra niñez y cuentos de antaño.