La medicina tradicional define el “hombro congelado “como una inflamación crónica del tejido muscular, de los ligamentos y de la cápsula que recubre la articulación del hombro. El paciente siente pérdida progresiva de la movilidad del hombro, acompañada de dolor. La recuperación, a pesar del tratamiento farmacológico y funcional, suele durar hasta los 2 años.

 

La causa, según la medicina tradicional, es de origen desconocido o también llamada idiopática. La medicina alternativa considera el hombro como la parte del cuerpo que es capaz de “actuar”. También está relacionado con la capacidad de llevar las responsabilidades de la vida: ”llevar toda la carga sobre los hombros”(figura 1) bien como padre, madre o como ser humano dentro de la sociedad. Si creemos que el mundo exterior no nos deja actuar, nuestros hombros se resienten y se paralizan. Los hombros pierden su movilidad cuando estamos viviendo un conflicto emocional en el cual estamos sintiendo que llevamos una carga muy pesada (figura 2): mantener a los padres, sacar adelante a la familia, ser el mejor en el trabajo, estar siempre dispuesto.

 

El hombro está unido al cuerpo y se relaciona siempre con algo que hacemos, es decir, con el ”trabajo”. A veces queremos cargar con todo a pesar de saber que es demasiado(figura 3).

 

El psicobioterapeuta Christian Fléche relaciona el hombro congelado izquierdo con el conflicto de desvalorización de la  propia imagen como padre o con la desvalorización  en las relaciones madre-hijo. ”Soy una mala madre o un mal padre” o “No he podido retener bajo mi ala a alguien cercano”.

 

El hombro derecho congelado se relaciona con conflicto de desvalorización social o del estado matrimonial. “No soy un buen esposo, una buena esposa, un trabajador apreciado, un buen alumno.”

 

Tratamiento

 

El hombro congelado no puede ser tratado solo a nivel local con relajantes musculares, analgésicos, antiinflamatorios, corticoides, clonazepan y/o antidepresivos. La terapia neural (procaína al 1% en el ganglio del sistema nervioso que está bloqueado) y el ozono pueden ser también útiles. Sin embargo, la solución definitiva pasa siempre por que el paciente reconozca el origen del conflicto que le llevó a enfermar. Debe aceptarlo y perdonar.

 

Salomon Sellam, doctor en medicina y especialista en medicina psicosomática por la universidad de Montpellier nos dice: ”Para obtener una curación o una mejoría clínica del dolor y de las molestias habrá no solo que evidenciar todas las actividades conflictivas sino también encontrar soluciones. La superación suele ser la más eficaz, aunque sea la que más esfuerzo requiere. La paz de la mente está directamente ligada a la paz de las células y de los órganos, y en este caso de los tendones, los ligamentos, las fascias y los huesos.”