teresa1 No nos engañemos, eso que llamamos amor es mas negociación que amor. Y claro, en seguida nos defenderemos diciendo: “Yo amo a mis hijos, a mi pareja”, etc. Y en cierta medida es cierto, pero debemos comprender que ese amor, que surge de la mente, nunca es incondicional. Más bien está sujeto a la satisfacción que recibo a cambio de algo, siempre condicionado a la respuesta del otro en un intento de cubrir mis carencias. “Si me retiras tu afecto, se acabó mi amor”, curioso, ¿no? Y es que en la mayoría de las relaciones nadie se atreve a ser él mismo, por miedo a no ser aceptado, amado.

 

El problema es qu e esos fingimientos que se hacen por agradar tarde o temprano se destapan, y te das cuenta de que las dos personas apenas se conocen, y que han vivido una mentira, que acaba saliendo a la superficie, en forma de exigencia, reproche o queja. Y es que, en cuanto se presentan las memorias dolorosas del pasado, surgen los pensamientos de ataque.

 

Hay un miedo a pensar que si soy yo mismo, con mis virtudes y defectos, no voy a ser aceptado/a.

 

Ejemplo: “Pensé que le había convencido de que yo era inteligente, culta, interesante. Consagré toda nuestra relación de un mes a este propósito. ¡Y me dijo que no quería volver a verme! Cuando le pregunté por qué, me dijo que estaba buscando a alguien menos intensa, más sencilla y no tan inteligente. Después de superar mi orgullo, me di cuenta de que mi yo real, podría haber sido la pareja perfecta”.

 

Y esto se acentúa más cuando estamos en la primera etapa, la fase de enamoramiento. Dejamos de ser conscientes de nosotros mismos, ya que la conciencia de lo que sentimos la trasladamos a la otra persona. Nos enfocamos en ella sin darnos cuenta de que lo que se está produciendo en mí es lo más importante, y es donde debo mirar. Sería como enamorarme del amor que soy y no de la persona que me lo está activando.teresa3

 

La relación contigo mismo

 

Buscar a alguien para huir de tu soledad es una creencia antigua, arraigada y errónea. Si no tienes una buena y fluida relación contigo mismo, difícil será que encuentres la felicidad en otro, pues tu montaña de cargas se añadirá a la montaña de cargas del otro, formando así una cordillera entre los dos. Tener una pareja es un placer añadido a lo que ya eres y tienes en ti mismo. Si no, se convierte en una cárcel. Porque generalmente nos enamoramos de la historia que hemos montado en nuestra cabeza sobre esa persona.

 

Un verdadero amor es aquel que surge sin motivo, es esa alegría sin objeto que sientes en momentos de tu vida, es un estado de profundo agradecimiento: estamos conectando con lo que realmente somos, sin finalidades ni expectativas.

 

Todo lo demás son espejismos en una búsqueda de eso que anhelamos, y que buscamos en sitios equivocados. Por eso la mayoría de las veces, tras breves momentos de felicidad, aparece la desilusión, entran los egos a defenderse y aquello tan maravilloso se va al traste.

 

Ampliemos nuestra conciencia, a fin de cuentas a eso hemos venido. Si no, seguiremos viviendo dormidos en este sueño llamado vida, repitiendo una y otra vez las mismas historias con diferentes personajes.teresa2