ivanDesde tiempos inmemoriales el ser humano, prácticamente en todas las culturas, se ha servido del sonido para sanar, realizar actos ceremoniales y rituales, y entrar en otros estados de conciencia. También coinciden la mayoría de culturas en que el sonido es la fuerza creativa que formó el universo tal cual lo conocemos. Aborígenes australianos, mayas, mongoles … coinciden en que Dios creó el mundo a partir de un sonido. La biblia también se refiere al poder creador del sonido, “en el principio fue el verbo, y el verbo era con Dios, y el verbo era Dios”. El verbo se refiere claramente al sonido, la fuerza divina o creativa del universo. El vocablo OM de la tradición Hindú se considera como el sonido impulsor de la creación del universo. Los científicos modernos sugieren la teoría del Big Bang como una versión moderna de lo mismo.

Todo es vibración, todo en el universo vibra. En esto coinciden tanto los místicos y sabios de la antigüedad como los científicos de nuestros tiempos.

Tu cuerpo son partículas de energía en movimiento, toda la materia es energía vibrando. También tus emociones y tus pensamientos son energía vibrando. Lo que el ser humano percibe como materia no deja de ser un conjunto de campos electromagnéticos en estrecha relación. Nuestro cuerpo físico, por consiguiente, es la suma de campos electromagnéticos resonantes.

También se ha comprobado que la vibración que compone la materia emite un sonido, por lo tanto la materia es una forma de vibración sonora densificada.

 La ciencia de la cimática demuestra que cualquier sonido cercano al organismo humano originará un cambio físico en el interior del mismo y de sus campos electromagnéticos. Este cambio puede ser solamente temporal, pero mientras perdura es posible que provoque ciertos factores muy poderosos y mágicos. Este es el momento de la sanación.

 

La ciencia ha estudiado los sonidos y algunos investigadores creen que su poder curativo se halla en los armónicos y en el principio de resonancia, según el cual una vibración más intensa y armónica contagia y transforma a otra más débil, disonante o no saludable.

La mayoría de las enfermedades empiezan en uno de los cuerpos sutiles, es decir, en uno de los cuerpos energéticos que envuelven nuestro cuerpo físico. Nuestros pensamientos, emociones y programación negativos adoptan una forma densa, a modo de patrones de energía que cristaliza en dichos cuerpos sutiles. Esos patrones cristalizados van penetrando gradualmente estas capas energéticas hasta que, en última instancia, se manifiestan como la enfermedad física en el cuerpo, nuestro campo electromagnético más denso. El sonido es capaz de disolver estas cristalizaciones o energías potencialmente dañinas mucho antes de que lleguen al cuerpo físico. Lo cual no es otra cosa que medicina preventiva en su estado más puro.

Un conocimiento funcional del sonido, intención, intuición y energía provocará cambios poderosos en cada nivel de nuestro ser. Se trata de una terapia holística que actúa en los estratos físico, emocional, mental y espiritual. El sonido tiene la capacidad de armonizar una dolencia física, liberar un bloqueo emocional, despejar y serenar la mente o puede revelar algo importante de lo que necesitas darte cuenta y tomar conciencia.

 

Diapasones, cuencos y campanas tibetanas, dijeridoos australianos, gongs japoneses, sonajas, udús, flautas nativas, son algunos instrumentos llamados ceremoniales, sanadores, chamánicos, de poder, instrumentos procedentes de distintas partes del mundo. Se puede decir que cada uno tiene un poder catalizador para efectuar un cambio determinado en el ser. Un tambor chamánico mueve la energía, conecta con la energía de la tierra, enraíza. Cada uno tiene su potencial, pero sin duda el instrumento más poderoso y versátil es la voz humana.

 

En mi opinión, el sonido es la medicina del futuro, de la que algunos disfrutamos ya en el presente.sonido