Aunque preferiríamos escribir sobre el signo zodiacal, en realidad y como siempre en nuestros artículos nos referimos a esa enfermedad, o mejor dicho conjunto de enfermedades llamadas cáncer. Y es que afrontamos ahora una época del año, el verano, especialmente complicada. En consulta recibimos a numerosas personas con sentimiento de culpa por dificultar las vacaciones familiares, con miedo a marcharse de vacaciones por lo que pueda suceder si están lejos de sus centros de tratamiento, o incluso sintiendo una especial ansiedad o tristeza. Parece que durante el resto del año la rutina les hubiera permitido adaptarse, mejor o peor, a las distintas visitas al hospital y a la organización de la casa y la familia; como si toda esa cotidianidad les hubiera aportado una cierta sensación de seguridad y control. Pero ahora los niños no tienen colegio y la familia se plantea qué hacer en las “vacaciones” de verano.  (Por supuesto que, aunque ponga el ejemplo de las familias, esta es una realidad compartida independientemente del matrimonio, o los hijos.)

 

En primer lugar vamos a dejar claro lo importante que es que te alejes de cualquier sentimiento de culpa. La enfermedad no se elige. Por tanto no hay ninguna razón para sentirte culpable aun cuando efectivamente condiciones las posibilidades vacacionales de tu familia. La culpa por otro lado, solo hará que te sientas mal, más débil y con menos ganas de afrontar tus síntomas. De esta manera estás dándole un empujón a tu sufrimiento. Y no queremos eso, ¿verdad?

 

Aún así entendemos que la pérdida de libertad a la hora de decidir qué hacer puede ser considerado uno de los pequeños, o grandes duelos que esta enfermedad trae consigo. Por eso es importante tener paciencia contigo mismo y con tus sentimientos. Recuerda que cuanto más te pelees con ellos, más fuertes se harán. Es mejor reconocerlos y centrarte en el tema que tenemos entre manos: las vacaciones.

 

Dicho esto, tienes todo el derecho del mundo a descansar y a pasar buenos momentos en el lugar que te apetezca y en compañía de las personas a las que quieres y que te quieren. No habrá un profesional de la salud que no esté de acuerdo en que la mejor medicina es el amor. Así que te recomendamos que sigas los siguientes pasos:

  1. Consulta con tu médico y cree en lo que te dice: si te dice que puedes irte de vacaciones, puedes.
  2. Mantén el ánimo lo más positivo posible. A lo peor tenéis que posponer las vacaciones que habíais planificado, pero a lo mejor podéis planificar unas vacaciones diferentes.
  3. Háblalo abiertamente con tu familia. Seguro que encontraréis entre todos la mejor de las opciones.
  4. Sé prudente. Si es necesario, asegúrate de que tu destino está a una distancia prudencial de tu centro médico de referencia, o de un buen hospital; de que haya buena cobertura de teléfono y un buen sistema de transportes o facilidad para el desplazamiento.

 

Por otro lado para disfrutar de una manera sana de este periodo vacacional es importante que tengas en cuenta algunas precauciones:

 

  • Evita las comidas copiosas o muy distintas a aquellas a las que estás acostumbrado y sigue las indicaciones de tu médico especializado en nutrición oncológica.
  • Mantente bien hidratado: bebe suficiente agua, sopas frías y zumos (sin azúcar añadido). Si puedes, toma también fruta y ensaladas. Además de necesarias para tu salud, son muy apetecibles en esta época del año. Asegúrate de que estén bien lavadas.
  • Protégete del sol: no se trata sólo de usar crema protectora, sino también de cubrir las zonas sensibles y no exponerte en las horas de máxima radiación. Lo mejor son los paseos a primera hora de la mañana y después del atardecer.
  • Cuida bien de tu piel:  elige productos especialmente recomendados en procesos de cáncer y si es posible, asesórate con un buen profesional. Evita por supuesto, cualquier tipo de tratamiento que irrite tu piel. Esto incluye la eliminación del vello con cera o cremas abrasivas.
  • Se riguroso con tu tiempo de descanso: como aconseja la medicina ayurveda, utiliza sólo el 80% de tu energía. Evita fatigarte en exceso y así necesitarás menos tiempo para volver a estar al máximo de tus capacidades.

 

Finalmente déjanos añadir algunas recomendaciones “vitales”:

 

  • Disfruta muchísimo: pase lo que pase empéñate en vivir tus vacaciones con el color de la ilusión, enfócate en todo lo positivo y deja ir todas aquellas cosas que no lo sean tanto.
  • Ríete mucho: la alegría y el cariño son, como ya dijimos, dos grandes medicinas avaladas científicamente. Entre sus beneficios está demostrado que potencian nuestro sistema inmune, cargan nuestra reserva de energía y nos llenan de endorfinas para superar el dolor, la tristeza y otros momentos menos buenos.
  • Enfócate en el momento presente: ahora estás de vacaciones. ¿Qué pasará mañana? No lo sabemos. Pero si sabemos que hoy estás de vacaciones, así que aprende a practicar el mindfulness. ¡Está de moda!

 

¡Feliz verano y felices vacaciones!