Eres lo que comes, eres lo que piensas y eres los pensamientos que pones mientras elaboras tus platos. Incluso comes aquello que piensas.

 

Muchas personas tienen la costumbre de almorzar mientras están viendo el telediario que, como ya sabemos, presenta en su mayoría malas noticias. Con lo cual, si comen mientras vibran en esa frecuencia y además, en este momento añaden sus propias preocupaciones o pensamientos inestables, podemos imaginar lo que pueden estar metiendo en su estómago e intestinos además de los alimentos. Después, será necesario expulsar al exterior todos estos pensamientos o emociones que no se han podido procesar en su totalidad. Por eso, cada vez aparecen más casos de estreñimiento crónico o diarreas, ambos síntomas de no soltar las emociones en su justa medida, de no gestionarlas bien.

 

También se dan cada vez con más asiduidad enfermedades como el colón irritable o las intolerancias alimenticias. El aparato digestivo nos está hablando diciéndonos que no puede digerir tanta negatividad. Mientras reflexiono sobre este tema recuerdo cuando estudiaba el curso de Astrorreflexología Podal con nuestra queridísima Estrella que decía “hay que comer cuando se tiene hambre y con gratitud, cuidar el pensamiento y no comer si se está pasando por un momento caótico”. Pues así es, ahora hay bastante información al respecto y se está demostrando que el sistema digestivo tiene también su propio cerebro. Los pensamientos generan emociones. Si estas emociones no son bien gestionadas y mientras cocinamos o comemos tenemos caos mental, estas emociones no digeridas se enquistan en nuestro sistema digestivo y en nuestro sistema linfático.

 

Se trata de cambiar la onda cerebral, darle la vuelta a esos pensamientos para que no se indigesten y no se manifiesten enfermedades relacionadas con el aparato digestivo ni con el aparato circulatorio.

 

Comer es un acto sagrado, amar es un acto sagrado. El estrés de la vida cotidiana está destruyendo estos actos que deberían hacerse con consciencia, poniéndole amor a la comida y no la preocupación del momento. Es un instante de reconexión con nosotros.

 

Dar amor a través de la comida es lo más importante. Durante milenios, esta ha sido una gran misión de las mujeres: alimentar a sus familias encargándose de poner su energía femenina y amor a la elaboración de los platos.

 

Ahora todo es rápido,  se cocina en inducción, se congela, se descongela, no se respetan los ritmos ni a los animales. Si comes estrés, es más que evidente que vas a sentirte estresado. Aunque, claro está, eso hoy día se arregla haciendo mucho deporte, porque por algún lado hay que sacar ese malestar…

 

Contemplar la naturaleza, ver como todo es fluir, es lo que salvará al ser humano de la enfermedad a la que está siendo sometido. Por eso todo se está desacelerando, para que haya más relaciones reales, de verdad, no con superficialidad. Todo es perfecto y darse cuenta de que todo es para nuestro mayor bien es una bendición.

 

Valoremos lo que tenemos: por suerte, somos unos afortunados que solo tenemos que agradecer y agradecer. Come gratitud y sentirás plenitud. Piensa gratitud y generarás AMOR.

 

RECETA PARA ESTAS FIESTAS

 

BOMBONES NAVIDEÑOS

Ingredientes:

 

-Avellanas

-Sirope de agave

-Sirope de remolacha

-Cacao desengrasado

-Coco rallado

-Sal

 

Elaboración:

 

Triturar medio paquete de avellanas o comprarlas ya picadas. Añadir sirope de agave y de remolacha en igual cantidad. Añadir también cacao desengrasado (con una cucharada de postre rasa es más que suficiente ya que su sabor es muy potente) y una puntita de la cuchara o menos de sal. Mezclar todos los ingredientes.

 

Debe quedar una masa con la consistencia necesaria para poder darle forma, es decir, ni muy líquida ni muy compacta.

 

Hacer bolitas y pasarlas por el coco rallado. También pueden ser decoradas con almendras laminadas, bolitas de colores, etc.

 

Cuando preparéis estos bombones veréis que no tienen nada que envidiar a los de las grandes marcas. Además, los pueden tomar también intolerantes. Eso sí, ponedles mucho AMOOOOR al hacerlos: es el ingrediente más importante en todas las recetas.