Una de las leyes o principios universales que encontramos en las enseñanzas del Maestro Hermes Trismegisto en su libro El Kybalion es el PRINCIPIO DE CORRESPONDENCIA, que nos dice: “Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba” y “Como es dentro es fuera, y como es fuera es dentro”.

La Naturaleza es hermosa, es generosa, bella, llena de imprevistos, de aventuras, de desafíos, de incertidumbres; es un festival de olores, sabores, colores, texturas… Cientos y miles de animales cohabitan en su espacio, que es Sagrado porque nos aporta todo aquello que necesitamos.

Nosotros, los humanos, dentro de todos los seres vivos que cohabitamos este planeta, somos los que más desconectados estamos de él.

Si nos basamos en este principio de correspondencia que nos dice “como es dentro es fuera, y como es fuera es dentro”, ¿qué podemos observar? La Naturaleza que nos rodea.Pero si seguimos como hasta ahora, acabaremos con ella (aunque gradualmente somos más los que la respetamos, veneramos y amamos) y esto es un reflejo de nuestro Ser Interno. La propia Naturaleza que se esconde dentro de cada uno de nosotros es un reflejo de aquella que nos rodea, llena de expresiones maravillosas, imprevisible y desafiante.

¿Cómo nos comportamos con esa Naturaleza Interior?

Los aceites esenciales y los aceites sagrados egipcios, por su composición, son un soplo de aire fresco que destapa todo lo bello, hermoso y humano que habita con nosotros, aquello a lo que apenas dedicamos tiempo debido al estrés y a una vida llena de cosas por hacer.

Estos maravillosos aromas nos llevan a recordar que somos Uno con la Naturaleza. Somos parte de ella. Nos relacionan de nuevo con esa llave maestra que abre puertas en la conciencia elemental que somos.

Los aromas florales como la flor de granada, las lilas, las camelias, la rosa, el jazmín, la flor de loto, etc. nos ayudan a florecer desde dentro. A conectar con nuestra alegría, nuestro poder personal, nuestra sensibilidad y  mostrarnos al mundo, tal y como somos.

Los amaderados y resinas como el sándalo, la mirra, el incienso, el pino, el cedro, el ciprés, nos conectan con la Maestría Interior, con nuestra fuerza, nuestro poder personal y nos ayudan a sentir la seguridad que hay dentro de nosotros.

Los cítricos como la bergamota, la naranja, la mandarina, el limón sacan al niño interior, dormido u olvidado muchas veces por tantas obligaciones.

No te voy a dejar sin una joya que es primordial en la Aromaterapia emocional y que para mí es indispensable en estos tiempos que corren. Te hablo del “Vetiver” que rompe los muros que encierran el corazón.

Podremos utilizarlos como perfume, añadiendo unas gotas al agua de baño, en difusores de aromas para ambientar los espacios, etc. Utiliza la creatividad. Seguro que encuentras tu manera.

¡Salgamos a jugar! ¡Disfruta de ti mismo! Disfruta de tu entorno, de tus seres queridos.

¿Acaso crees que existe una mejor manera de afrontar los retos diarios de la vida?

Terapias Creativas