Dany EstrellaEl año 2016 se presenta con una energía muy marcada por el elemento Fuego: tanto por su significado numerológico como a nivel de horóscopo chino.

En numerología, 2016 es un 9 y se corresponde con la energía del signo Aries, regente de la individualidad y del conocimiento de uno mismo. Según el horóscopo chino, el año se inicia el 8 de febrero y es Mono de Fuego, lo que equivale al signo Leo, representante de la voluntad y de la fe.

El elemento Fuego que caracteriza este año manifiesta la creatividad y la capacidad de abrir el corazón. Cada vez hay más evidencias de que este órgano tiene memoria y la fuerza de plasmar todo lo que cree y siente. Sin embargo, quedarse en la zona de confort, el fanatismo, las ideas fijas y creencias endurecen el corazón.

El año pasado, de Cáncer o Cabra, según el horóscopo chino, hemos trabajado los miedos heredados. En el 2016 seguimos curando el timo, glándula regida por los signos Cáncer y Leo, e influida por las carencias de la infancia: el niño interior herido.

El timo influye en el sistema inmunológico a nivel físico y anímicamente sobre la expansión del corazón. Esta glándula, que debería trabajar toda la vida, se suele cerrar en la adolescencia por falta de amor y confianza en uno mismo, generalmente después de una infancia con carencias afectivas. El trabajo evolutivo del ser humano, ya en la edad adulta, es curar y comprender sus carencias fluyendo con la vida y perdonando lo que no ha comprendido de niño.

El año 2016 nos permite comprender que, desde la aceptación, el corazón es capaz de cambiar los paradigmas sobre el amor y la confianza. Será importante compartir experiencias con los demás para enriquecernos, aprendiendo los unos de los otros. Cambiará el concepto sobre el amor de pareja: cada vez más se tratará de compartir desde el corazón, en lugar de buscar llenar las carencias afectivas y cumplir expectativas. Por ambas partes, en hombres y en mujeres, surgirá la necesidad de experimentar el amor de pareja desde la conciencia.

La energía que aporta Leo, al encontrarse con Aries, nos lleva a trabajar nuestra parte egoísta y el afán de protagonismo. La vida nos pondrá pruebas cada vez que no abramos el corazón (Leo) y actuemos desde las máscaras (Aries).

La prueba más grande será la de dejar de preocuparnos por la existencia. Cuanto más relajados y confiados estemos en la vida, más oportunidades se presentarán. Durante este año podremos vivir y comprender la magia de la vida: estar en el lugar adecuado en el momento oportuno y las oportunidades aparecerán.

Cuando te consideras parte de ella y confías en que te alimenta y te apoya, la magia entra en tu vida.

Los sentimientos de soledad y desamparo son los que impiden vivir esa magia. Quienes quieran vivir desde ahí irán encontrándose y generando respeto, autoestima y prosperidad compartida. Se formarán círculos y grupos de ayuda basados en la humanidad, y no en ideas compartidas por unos pocos.

Es fundamental que cada uno conozca y considere sus límites y debilidades, así como sus cualidades, para sacar lo mejor de sí mismo. El ser humano es capaz de hacer obras muy grandes desde su fuerza de voluntad, pero no debe olvidar su fragilidad y su necesidad de compartir desde el amor.

Este año las dependencias afectivas cambian por la libertad de que cada uno se exprese tal cual es. Lo mismo aplica a la dependencia de maestros y filosofías, que nos pueden llevar al fanatismo si seguimos a otros sin escuchar nuestra voz interior. No debemos depender de nadie, sino seguir nuestra guía interna e ir por la vida desde lo que somos y sentimos.

La vida nos pone maestros para ayudarnos, no para apegarnos a ellos. Los grupos alrededor de una filosofía, de crecimiento personal u otras enseñanzas no deben obligarnos a seguir unas normas fijas, sino ponerse al servicio de la humanidad y trabajar conscientemente para la evolución del planeta.

Nos espera un año ideal para sacar nuestra creatividad más profunda, para aprender a crear la vida que queremos. Vivir es ELEGIR vivir.

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