El equinoccio de otoño 2014 se celebra el 23 de septiembre, cuando el Sol entra en Libra.

Este verano hemos trabajado la rigidez y las creencias personales que ya no nos sirven.

Hemos experimentado algún día fuera del tiempo, sin sentirnos angustiados o atrapados por el reloj, al revés, comprendiendo que no es tan importante planificar y controlar el tiempo.

Si, en algún momento, nos hemos sentido descolocados somatizando en el cuerpo algunos síntomas, todo ha sido en realidad para recolocarnos y tomar conciencia sobre los grandes cambios que vivimos a nivel planetario.

Finalmente abrimos los ojos sobre todas las manipulaciones que vienen de muy atrás y ya nos abrimos a nuevas energías y aprendizajes personales.

Tomamos consciencia de la fragilidad que tenemos ante el miedo a lo desconocido y, al mismo tiempo, de la fuerza que cogemos cuando nos dejamos fluir, abriéndonos a la vida.

Este abandono y aceptación ante el flujo de la vida, es algo que nadie nos ha enseñado y es la clave mágica para la transformación positiva y la evolución de uno mismo.

Empezamos el otoño con el propósito de “hacer siempre lo máximo que podamos” respetando nuestros límites y nuestra condición humana, sin intentar controlar el futuro,  permitiéndonos así la magia de sembrar sin esperar recompensa y ver en el futuro el fruto inesperado de nuestro esfuerzo. En este trabajo, lo que importa de verdad es la ilusión de dar, igual que la tierra trabajada (signo Virgo) que da frutos en el momento adecuado. Los intentos humanos de cultivar la tierra de una forma intensiva y controlar sus frutos en cualquier época del año sólo producen frutos sin sabor ni sustancia, que no nutren de verdad. Comprendemos que no es la cantidad, sino la calidad de los frutos lo que importa y perdura en las generaciones.

Lo mismo se aplica a la educación: no es la cantidad de conocimientos acumulados en la mente lo que nos nutre, sino llegar a sentirlos en lo más profundo de nuestro ser y no sólo en la mente.

Aprender de verdad es sentir la vida y tener ilusión en todo lo que hacemos, sintiéndolo en nuestro cuerpo físico.

Nos hemos dado cuenta este verano de la importancia del movimiento y del sonido: la educación comienza con la postura y el habla.

Entramos en el otoño con estos aspectos planetarios:

  • Mercurio en Libra: hasta el 27 de septiembre cuando pasa a Escorpio, nos ayuda a analizar nuestro equilibrio, comenzando por la postura. Todo desequilibrio postural es el reflejo de nuestra forma de pensar, así que corrigiendo lo uno se puede mejorar lo otro.
  • Venus en Virgo: hasta el 29 de septiembre cuando pasa a Libra, nos da el impulso de aprender tratándonos con amabilidad y cariño y ayudándonos a elegir siempre lo que nos nutre de verdad.
  • Marte en Sagitario: después de un largo tránsito en Libra que nos ha dado la posibilidad de comprender que el equilibrio depende de nuestra voluntad, Marte ha estado en Escorpio hasta el 13 de septiembre, ayudándonos a sentir donde nuestra voluntad se bloquea por los miedos. Finalmente Marte pasa a Sagitario ayudándonos a dirigir nuestra voluntad hacia el crecimiento personal. Si lo hacemos positivamente, tenemos vitalidad; si, por el contrario, dirigimos la voluntad de una forma rígida y egoísta, aparecen bajones de vitalidad y obstáculos hacia nuestros objetivos.
  • Júpiter en Leo: desde el 16 de julio, nos impulsa a abrir nuestro corazón sin miedos para gozar de cada momento de la vida. Cuando tenemos la voluntad de compartir nuestra riqueza interior con nuestro entorno es cuando la vida nos recompensa. La prosperidad sana es el reflejo de lo que damos al mundo.
  • Saturno en Escorpio: son los últimos meses de este largo tránsito en Escorpio de 2 años hasta el solsticio de invierno. Acabamos este aprendizaje sobre los lados más oscuros de nosotros mismos: solo enfrentándolos podemos crecer y madurar. La verdadera sabiduría consiste en reconocer y trabajar la oscuridad propia sacando de ella la parte más luminosa de nuestro ser.
  • Urano retrógrado en Aries: se mantiene retrógrado desde julio hasta diciembre, dándonos la posibilidad de mejorar y tomar consciencia de la importancia de cómo nos comunicamos con los demás.
  • Neptuno retrógrado en Piscis: seguimos con la transformación de nuestro ser experimentando que creamos la realidad en la que creemos, tanto positiva como negativamente.
  • Plutón en Capricornio: en el día del equinoccio cambia el movimiento de retrógrado a directo, dándonos la posibilidad de transformar y cambiar positivamente nuestros patrones negativos heredados.
  • Quirón retrógrado en Piscis: nos ayuda a sentir directamente en nuestro cuerpo físico la transformación espiritual.

 

Este verano ha nacido la “Escuela de Astrorreflexología” y empezamos este otoño con nuestros cursos y talleres dirigidos hacia el crecimiento personal y la transformación de uno mismo a través del cuerpo físico, el gran desconocido de este tiempo.

Estáis invitados a conocernos y a compartir con nosotros este camino!