daniela El equinoccio de otoño este año se cumple el día 22 de septiembre a las 16:22 cuando el Sol entra en Libra.
La cruz que marca este momento está formada por los ejes Capricornio-Cáncer (ascendente-descendente) y Tauro-Escorpio (fondo del cielo-medio cielo).
Capricornio en el ascendente donde se encuentra Plutón, nos indica que es urgente en este momento conocer la herencia de nuestro antepasados, sentir que patrones familiares y sociales nos condicionan, nos impiden ser lo que somos y seguir nuestro camino personal.
La clave para nuestra transformación personal está en transmutar la herencia que nos bloquea, toda esta información que está en nuestro huesos, en nuestros inconsciente condicionándonos en nuestra forma de ser, en nuestro sentir, en nuestra manera de pensar. Es hora ya de tomar consciencia de esto, transformando lo que nos bloquea en nuestro punto de fuerza. Porque en esta herencia también está la clave. Si entramos en nuestro inconsciente nos conectamos con el inconsciente colectivo donde está toda la información que necesitamos, los conocimientos olvidados y la antigua sabiduría de los ancestros.
Es importante saber d e dónde venimos para saber hacia dónde vamos. Este es el primer paso.
Siguiendo con la cruz nos encontramos con Tauro en el fondo del cielo. Necesitamos tomar tierra conectando con nuestra naturaleza salvaje y con nuestro cuerpo. Si estamos confundidos, con dudas sobre cómo seguir, nuestro cuerpo físico nos ayuda a discernir: la mente puede engañarnos, pero el cuerpo nunca miente.
Nos manda claras señales cuando algo no funciona, cuando estamos tomando una decisión que no está alineada con nuestro verdadero sentir. Escuchémoslo. Y sobre todo cuidémoslo con amor.
Amar, escuchar y aceptar nuestro cuerpo nos ayuda a tener más seguridad en nosotros mismos y nos lleva al otro brazo de la cruz de este equiequinoccio-otono2016noccio, el signo Cáncer.
Sentir nuestro cuerpo y nuestra emociones, permitirnos manifestar nuestra sensibilidad y expresarla con nuestras personas más cercanas. Porque el punto de llegada, el gran trabajo de estos meses es la pareja y el trabajo con la sexualidad. Es importante más que nunca que cada miembro de la pareja se quite sus barreras, sus defensas delante del otro y se permita sentir y expresar al otro lo que siente. Es importante desarrollar en pareja el sentir desde la suavidad, la dulzura, el contacto suave para llegar a vivir la sexualidad desde una intimidad profunda.
Así llegamos al punto más alto de esta cruz, donde encontramos al signo Escorpio, donde se encuentra Lilith. Cuando conectamos con nuestra zona de sombra, con nuestro inconsciente (volvemos al trabajo de Plutón, en sextil con Lilith) disolviendo nuestros apegos y miedos profundos y aprendemos a aceptarnos mostrándonos al otro tal y como somos, la sexualidad se vuelve una manera de experimentar los misterios y la magia de la vida desde la ilusión.
Este equinoccio también viene marcado por la cruz mutable que se ha formado desde la pasada primavera entre los ejes Géminis-Sagitario y Virgo-Piscis. Esta energía mutable nos hace experimentar cambios rápidos que nos hacen sentir como en una montaña rusa.
¿Cuál es el mensaje de esta cruz? Saturno y Marte en Sagitario nos dicen que no nos andemos con tonterías, que ya basta de rallarnos y darle vueltas a las cosas desde la cabeza. Es tiempo ya de evolucionar, de escuchar nuestra voz interior y de encontrar nuestro camino.
Ya nos liberamos de la mochila de la educación, de lo que nos han enseñado que tenemos que hacer, de buscar complacer a otros para encontrar nuestra propia vocación, nuestra manera de ser. Ya no son tiempos de buscar maestros o guías, sino de encontrar la espiritualidad y las respuesta en nosotros mismos. Es el momento de sanar nuestra herida profunda de separación (Quirón en Piscis) y soledad interior que nos empuja a buscar dependencias y apegos. Ahora tenemos que conectarnos directamente a la fuente de la vida, sentirnos parte del todo.
Una vez que disolvamos nuotonoestra arma
dura, podremos experimentar la unidad dentro de nosotros mismos, con el otro y con la vida misma.