Este otoño 2017 comienza con el equinoccio el día 22 de septiembre a las 22:03 cuando el Sol entra en Libra.

Entramos en la parte del año que nos invita a meternos hacia dentro para reconocer lo que necesitamos dejar atrás, para darnos cuenta de las cosas que ya no nos nutren, de la misma manera en que los árboles dejan caer sus hojas para renovarse año tras año.

Aprovechemos de estos días para reflexionar sobre lo que en nuestra vida realmente nos sirve, nos nutre y nos alimenta, lo que nos hace crecer y nos permite expresar nuestro ser.

Se trata de cambiar el enfoque en todas las situaciones de nuestra vida, desde lo que se espera desde fuera hacia sentirnos bien por dentro.

En lugar de intentar encajar, de agobiarnos con la obsesión de hacerlo bien y ser aceptados por los demás, empezamos preguntándonos: “realmente esta relación/trabajo/situación  me nutre, me aporta?me siento respetado, valorado?me permito expresar y comunicar lo que siento?”

Si la respuesta es no, hay que empezar a replantearnos la manera en que enfocamos nuestra vida, recordándonos que los únicos responsables de nuestra felicidad somos nosotros mismos y para tener una vida plena y saludable necesitamos darnos lo que necesitamos sintiendo que nos merecemos ser queridos, valorados y respetados. Esta es la clave de la abundancia.

bosque profundo

Este otoño es particularmente importante que aprendamos a conectar con nuestro cuerpo para escuchar cuales son nuestras verdaderas necesidades. El cuerpo representa el inconsciente, así que aunque desde la mente podamos autoengañarnos de que todo está bien, el cuerpo siempre nos va a mandar alguna señal de que hay algo en el profundo de nuestro ser que grita por ser escuchado y expresado.

Nuestro cuerpo es tierra, y funciona bajo las mismas leyes. Para tener salud podemos aprender de la grande maestra naturaleza.

Después de un verano de fuego regido por el signo Leo, donde hemos aprendido a dejar de seguir maestros, creencias para seguir nuestro guía interno, ya nos quitamos las viejas doctrinas y aprendemos que la verdadera sabiduría nos la transmite el contacto diario con la naturaleza y los elementos.

En lugar de leer libros y participar en miles de cursos, necesitamos salir al aire libre y conectarnos con la sabiduría de los árboles, de los ríos, del cielo y de las estrellas, de los ritmos y de los ciclos naturales. Allí encontraremos todas las respuestas que necesitamos. Esto es posible incluso en la ciudad. Podemos fijarnos en los árboles que nos encontramos a diario de camino al trabajo, en el cielo al atardecer…Si buscamos conexión con la naturaleza, la encontraremos en cada rincón y, como ya he mencionado antes, siempre nos queda nuestro cuerpo, que es tierra y está hecho de los mismos elementos que la naturaleza y en él se hallan las bellezas y las maravillas que encontramos fuera.

Los astros de este otoño nos invitan a un trabajo de conexión con nuestra naturaleza salvaje, dejando de reprimirla, rechazarla y juzgarla. Tenemos tan interiorizado que todo lo natural (empezando por nuestro propio cuerpo) es sucio, feo, malo, da asco, que no hacemos más que reprimirlo y taparlo. Así, nos desconectamos de nuestra esencia y todo lo que reprimimos y rechazamos se transforma en sombra, que antes o después acaba saliendo afuera.

Este otoño es un momento ideal para encontrarnos con nuestra sombra, pero solo después de habernos reconectado con nuestra parte salvaje, nuestra tierra. Ella será la que nos va a guiar en este camino para comprenderla, aceptarla, abrazarla desde el amor y la empatía. Solo así podremos transmutarla en oro, que es nuestra riqueza interior.