foto-daniela-estrellaEl verano este año empieza el 21 de Junio, cuando el Sol entra en Cáncer. Es un momento del año lleno de magia para celebrar con ilusión. Es la noche más corta del año, cuando se encienden las hogueras de San Juan y lanzamos nuestros deseos
al universo para que se cumplan.

Este año en particular venimos de una primavera con mucho movimiento energético. De hecho, es probable que muchos os hayáis sentido cansados, desmotivados o desilusionados. Esto pasa porque la misma evolución del planeta en el que vivimos nos empuja a dar un paso más y a cambiar: ya no podemos vivir como antes, ya no cabemos en nuestra “vieja piel “ y ya no nos satisface la vida que llevábamos hasta ahora. La mejor forma de recuperar la ilusión y entender qué es lo que tenemos que hacer con la vida es conectar con nosotros mismos desde lo más profundo, aprender a escuchar nuestra voz interior y seguirla aunque tengamos miedo. Muchas veces nos parecen una locura los acontecimientos y las sincronías que aparecen cuando nos permitimos conectarnos con la energía vital.

 

Teniendo en cuenta la energía que se mueve en esta época, debemos permitirnos experimentar la magia de la vida, que entra por la puerta de nuestra voluntad. La magia existe en cada momento, hay gente que quiere verla y gente que no.

Cuando simplificamos las cosas huyendo de nuestras emociones vivimos una vida seca, sin aprendizajes verdaderos. La voluntad de querer vivir la magia está acompañada por la ilusión de experimentar despreocupándose por el resultado. Las exigencias sobre cómo tienen que desarrollarse las cosas, la impaciencia y el control en esta temporada no valen y solo nos llevan a frustraciones y fracasos.

 

En el guión de nuestra vida, todas las cosas que se presentan son parte de la magia. Debemos aprender a vivir con esta consciencia y a disfrutar de interpretar la obra maestra donde cada uno es el personaje principal. Todos hemos estado en situaciones donde no sabemos cómo colocarnos y queremos huir o intentamos controlarlas desde la lógica. Si huimos nos quedamos con la emoción no resuelta atrayendo la misma situación una y otra vez. Si intentamos controlar la situación, no nos permitimos que la vida nos eche una mano. Ahora tenemos la oportunidad de fluir con las emociones y experimentar lo que nunca nos hemos permitido desde el humor y el juego disfrutando pero siempre desde el respeto, empezando por el respeto a uno mismo. Sólo reconociendo y respetando en cada momento nuestras propias emociones podemos experimentar la plenitud interior y compartirla con los demás desde la alegría y el gozo.

 

Todas las emociones bloqueadas tienen raíz en el niño interior herido. Estamos en un momento de sanación y de eliminación de malas costumbres y patrones aprendidos. El aprendizaje real consiste en tener claridad mental para poder entrar en nuestras emociones y recuperar nuestra esencia divina que puede gozar de la materia.

 

En la noche de San Juan se puede abrir la puerta de la ilusión por cumplir nuestro destino o la puerta conocida del miedo ante los cambios.

 

La energía de este año Cáncer, se potencia en el mes de Cáncer y nos empuja aún más a fluir y a aceptar con alegría la vida tal y como viene.

Vamos a vivir un verano distinto, donde las vacaciones serán momentos iniciáticos personales, donde los grandes maestros son los cuatro elementos del planeta que siempre nos han acompañado dentro de nuestro cuerpo.

Aire: La brisa del verano nos refresca y nos despeja los pensamientos de agradecimiento.

Fuego: mirando al Sol abrimos nuestra conciencia y cargamos nuestra energía vital.

Agua: el sonido y el ritmo del mar, recuerdo del líquido amniótico, nos acunan dándonos bienestar emocional y equilibrio para el sistema nervioso.

Tierra: un paseo en la naturaleza o sobre la arena nos da el placer del movimiento y equilibra nuestra postura.

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