Dany EstrellaEste verano empieza con el solsticio el día 21 de junio, cuando el Sol entra en Cáncer.

Esta primavera han brotado miedos muy profundos que pensábamos que ya teníamos superados, pero que no se habían curado definitivamente y por esta razón vuelven a aflorar. La vida nos enseña la diferencia entre superar y curar. Estamos curando nuestros patrones mentales educativos individuales y colectivos. Esta curación se produce cuando fluimos desde la aceptación. Todos tenemos días donde las cosas parecen ir muy de prisa y los cambios se producen todos a la vez. La clave para enfrentarnos a estos momentos tan frenéticos es no querer controlar y dejar madurar el proceso. Este es el gran aprendizaje de la lección de vida en Virgo. Si hasta ahora nos hemos sentido víctimas y hemos pensado que teníamos mala suerte y no podíamos hacer nada, Neptuno en Piscis en casa I nos ayuda a deshacernos de este patrón de victimismo y resignación tan incorporado en la educación personal y colectiva (oposición con la lección de vida en Virgo en casa VII). Esta es la buena noticia de este solsticio.

Este proceso pasa por nuestras emociones: cada género debe observar cómo sus emociones alteran el desarrollo de su ser y cómo este se manifiesta en el cuerpo físico. Hombres y mujeres necesitamos dialogar sobre lo que sentimos cada uno y sobre cómo podemos transformar las emociones que nos hacen daño en gozo, comprensión y aprendizaje manteniendo cada uno su propia individualidad emocional y seguridad.

Este verano descubricarta solsticiomos cómo la educación recibida en la infancia nos sigue influyendo en la seguridad emocional y espiritual, desde los patrones mentales que repetimos continuamente hasta darnos cuenta de cúando aparecieron por primera vez en nuestra vida. Si la mente se relaja, pueden brotar los miedos del inconsciente.

La cruz astrológica del solsticio es la misma del pasado equinoccio de primavera y está formada por los ejes Acuario-Leo y Géminis-Sagitario. Esta cruz está potenciada por otra formada por los planetas: Neptuno en Piscis en casa I –Nodo Norte y Júpiter en Virgo en casa VII y Mercurio en Géminis en casa IV con Saturno en Sagitario en casa X. Estas dos cruces marcan un salto evolutivo a la energía masculina de acción y al aprendizaje de la pareja. Este aprendizaje consiste en transformar los propios patrones mentales y en intentar comprender la educación y el patrón mental del otro. Este es el trabajo que aparecerá en todas las parejas: primero ser sincero con uno mismo reconociendo sus propias heridas y después, poder dialogar con el otro desde el corazón sin sentirse mal o culpable. Solo los que se sumergen en sus miedos más profundos podrán avanzar en su relación de pareja.

La evolución de este año aporta esta apertura de conciencia sobre las relaciones: somos diferentes, pero las diferencias nos enriquecen en lugar de separarnos, siempre que respetemos el espacio de cada uno. Si vivimos desde la libertad de ser y expresamos lo que sentimos en cada momento, desaparecen las expectativas, las exigencias y la necesidad de complacer,
patrones que tenemos como memoria social y colectiva. Debemos darnos cuenta de la necesidad de vivir en pareja evolucionando juntos como niños heridos que se van sanando permitiéndose el juego de la vida y del amor.

Aparecerán terapias y herramientas que ayudaran al ser humano a llenar vacíos emocionales como, por ejemplo, el vacío que experimenta una persona que ha olvidado totalmente la infancia para ocultar traumas profundos. Las personas que sufren una tristeza profunda continua son personas que han tenido una adolescencia dificultosa u otras experiencias complicadas en la infancia o adolescencia y las han olvidado sin superar.

Cuando tenemos claridad mental y ampliamos la conciencia, las emociones no se repiten, se viven en el momento que surgen solamente. Fluir con las emociones es sentirlas sin buscar referencia en el pasado y dejarlas pasar, como el agua de un río, que no va nunca atrás, símbolo del signo Cáncer.

El día del solsticio, la Luna en Capricornio en casa XI se encuentra en oposición al Sol y Venus en Cáncer en casa V. El trabajo de este verano es un trabajo de elevar la energía masculina de la acción comprendiendo que lo que sentimos en el amor físico debe alimentar emociones sutiles y la relación de pareja con vitalidad y éxtasis. Las mujeres están sanando sus heridas de dependencia y de sumisión a hombres guiados solo por sus necesidades físicas. Las mujeres deben superar el miedo a perder al hombre si no le complacen en sus necesidades, redescubriéndose, desde la confianza en la vida y en sí mismas.

El resumen de la energía de este momento es que Plutón retrogrado en Capricornio nos empuja a tener en cuenta las herencias familiares y sociales y a transformarlas educándonos en cada momento y apoyándonos a través de círculos de mujeres y de hombres. Esta transformación comienza viendo nuestra herida profunda en la propia espiritualidad y evolución que se puede cambiar teniendo la voluntad y la ilusión de vivir plenamente la vida.