Este verano representa la culminación de toda la energía del año: siendo un año marcado por la energía de Leo, en este verano, que ya de por sí es la estación del signo Leo, habrá dos lunas nuevas de Leo. Además, en agosto tendremos dos eclipses, uno lunar el 7 de agosto y uno solar el dia 21. El Sol rige el signo Leo y la Luna el signo Cáncer, así que este verano tendremos estas dos energías como protagonistas.

 

El verano se abre con el solsticio, el día 21, cuando el Sol entra en Cáncer, y enseguida el día 24 tenemos la Luna nueva de Cáncer. Esta Luna es muy importante y en estos días marca un trabajo fundamental por hacer previo el gran trabajo de signo Leo que nos espera entre julio y agosto.

 

En esta Luna trabajamos la sanación de la energía femenina. Sobre todo sanamos las memorias corporales de la falta de amor y cariño. Esto se manifiesta sobre todo en la incapacidad de tocar desde la dulzura y el cariño, primero a nosotros mismos, y luego a los demás, sobre todo dentro de la pareja y en relación con la sexualidad. Necesitamos reeducarnos en este tacto, y esto primero empieza con uno mismo. Tratémonos con más amabilidad, acariciándonos como nos gustaría que nos acariciaran, despertando esta sensibilidad dormida y escuchando las necesidades verdaderas de nuestro cuerpo y alma.

 

Las mujeres tenemos un papel importante en este proceso, aprendiendo a escucharnos y a manifestar cómo de verdad necesitamos ser tocadas, y guiando a los hombres que por la educación y la cultura necesitan aún más recorrer este camino de dejar caer sus barreras y abrirse al cariño, al contacto íntimo profundo y a la dulzura.

 

Este es el camino para que los hombres y las mujeres empecemos a sanar todas las heridas abiertas y podamos relacionarnos desde otro lugar, un lugar donde nos sintamos protegidos, acogidos, y libres de manifestarnos tal y como somos.

 

Este es el siguiente trabajo que continúa con el signo Leo: sanar nuestras carencias de amor, abrir nuestro corazón para manifestar todo el potencial y el brillo creativo que tenemos dentro. Es el momento de asumir nuestro poder y nuestro liderazgo, pero es fundamental que lo hagamos desde el corazón.

 

La energía de este año y de este verano nos recuerda la importancia de encontrar el verdadero maestro dentro de nosotros mismos. Durante siglos hemos seguido maestros, enseñanzas, doctrinas rígidas y dogmáticas. Como dice el dicho “Cuando el sabio señala a la luna, el necio mira al dedo”. Siempre que ha aparecido algún sabio a lo largo de la historia, sus seguidores se han quedado “mirando al dedo” intentando imitar, reproducir, creando rituales, linajes, pero perdiendo el verdadero mensaje. En estos tiempos, aprendemos que cada uno es único. No tenemos que seguir ni imitar a nadie, los grandes sabios quedan como luz que ilumina, no como alguien que hay que venerar.

 

Y en nuestro proceso de “empoderarnos” es fundamental que prestemos atención a no alimentar nuestro ego creando un personaje espiritual. Esto es especialmente importante para los terapeutas y aquellas personas que quieren profundizar en el mundo espiritual: el aprendizaje es manifestar cada uno lo que es sin buscar fama, gente que nos venere ni muchos seguidores en las redes sociales. El lema de esta energía de Leo es “hágase tu voluntad”, es decir, estar al servicio del universo para manifestar lo que hace falta en este momento sin buscar reconocimiento personal.

 

Si realizamos el trabajo previo de sanar nuestras carencias afectivas y abrir nuestro corazón, todo lo que hagamos será desde el corazón y desde el servir a la humanidad. Sin olvidarnos de tratar a toda persona desde esta dulzura y cariño que nos ha enseñado la energía de Cáncer. De esta manera, haremos nuestro trabajo con amor, con la satisfacción de estar donde estamos, haciendo lo que hace falta hacer en este momento en sintonía con el universo. Con los que se nos acerquen, sea una persona o sean mil.