Este verano empieza el día 21 de junio con el solsticio, la noche más corta del año.

Los eventos astrológicos que marcan este verano son 3 eclipses. Dos de Sol ( en correspondencia con la Luna nueva en Cáncer del 13 de Julio  y con la Luna Nueva en Leo del 11 de Agosto) y una de Luna (en la Luna llena de Acuario del 27 de Julio).

Además todo el verano estará caracterizado por varios planetas retrógrados: los Nodos Lunares, Plutón, Neptuno, Saturno, Júpiter a los que se añadirán a lo largo del verano Urano, Quirón, Marte y Mercurio.

Estos meses nos ofrecen la oportunidad de revisar nuestro pasado, nuestras raíces en busca de todas estas memorias que nos impiden ser nosotros mismos, conectar con nuestro poder personal por un lado y con nuestro corazón, con nuestra capacidad de amar, por otro lado.

Necesitamos volver atrás a nuestra infancia. Hasta el momento en que cerramos nuestro corazón, creamos nuestro caparazón y bloqueamos nuestra capacidad de sentir, de conectarnos con el amor y abrirnos a la vida. ¿En qué momentos empezamos a sentir que no éramos merecedores de amor? ¿En qué momento nos traicionamos a nosotros mismos para complacer a otros? ¿Cuando nos sentimos tan heridos que decidimos construir barreras para que no nos hicieran daño? Cada vez que nos desconectamos de nuestro sentir, de nuestras emociones, nos desconectamos de la vida misma, de su flujo natural. Nos desconectamos de todo lo que nos rodea, y acabamos sintiéndonos aislados, fuera de lugar, diferentes. Muchas veces este sentirnos diferentes se convierte en una trampa que nos aísla más y no nos permite compartir y sentirnos parte de un grupo.

En el momento que sanamos nuestras carencias afectivas y nos reconectamos con nuestras emociones podemos volver a ocupar el lugar que nos pertenece, dentro de la gran familia humana. Nuestro reto como especie en estos tiempos es ser auténticos. En primer lugar con nosotros mismos reconociendo, honrando todo nuestro sentir y manifestándolo sin miedo ni vergüenza a los demás. Esta es la base para unas relaciones más sanas y equilibradas. De esta manera comprendemos que todos somos iguales, diferentes y únicos al mismo tiempo. Que unirnos a los demás sin miedo a manifestar nuestra unicidad nos enriquece a todos. Si nos relacionamos desde nuestra unicidad podemos dejar atrás todos los mecanismos que han llevado nuestras relaciones hasta ahora: la manipulación, el complacer, los sentimientos de superioridad e inferioridad, las dependencias y los apegos. Es fundamental que en este viaje hacia atrás revisemos en todas nuestras relaciones donde aparecen estos mecanismos. Es un trabajo que nos cuesta ver y reconocer. Por eso es tan importante ser sinceros con nosotros mismos desde la amabilidad. Para poder ver cuando nos convertimos en manipuladores, y detrás de la fachada de estar ayudando o haciendo cosas por los demás escondemos una necesidad de retener al otro o de lucirnos detrás de la máscara del salvador y buena persona. Hace falta mucha valentía para mirar dentro de cada situación y simplemente verla sin juicio ni caer en la trampa de machacarnos y aislarnos aún más de los demás.

Este verano ábrete a la vida, a la belleza del compartir, a la aventura maravillosa de descubrirte a ti mismo y descubrir al otro superando las barreras que nos separan pero respetando el espacio de cada uno.

Ábrete a los encuentros construyendo las relaciones desde unas nuevas bases, para que sean duraderas y fructifiquen con el tiempo.