Fue como un impacto interno la primera vez que escuché la música clásica de India. Recuerdo que cerré los ojos y sentí una profundidad que me envolvía. Comencé a tocar una pequeña flauta escuchando los primeros discos de música clásica india que compré en mi primer viaje a India en 1981, y trataba de seguir las melodías aunque no había forma de acercarme a ese sentimiento que sentía cuando las escuchaba.

 

En el año 1983 hice mi segundo viaje a India. Y terminé en Nepal, donde conocí a mi primer Maestro. Él me dio las primeras melodías que me hacía repetir. Me enseñaba, acompañándose con un armonio y cantando. Yo iba repitiendo sus frases con la flauta bansuri. Poco a poco me di cuenta de que estaba inmerso en una tradición oral. Me fui adaptando a esa norma repetitiva y con constantes variaciones. Me llevó un tiempo darme cuenta de la importancia de la escucha y también de desarrollar la propia voz para poder entrar en conexión con la música.

 

Viajé después a India y seguí estudiando allí con mi segundo Maestro y comencé

a escuchar a maravillosos artistas que me acercaron más a ese sentimiento profundo de búsqueda y celebración, regresando después con mi primer Maestro,

para continuar con esa tradición repetitiva, pero siempre fresca y viva, conectando cada vez más con ese sentimiento especial y misterioso.

 

Y gracias a la ayuda de mis maestros, empecé a sentir que esa magia comenzaba

a brotar en mi interior.

 

El lenguaje musical de la música de India proviene de la palabra Om, la raíz-mantra.

Está formada por la frase ‘AUM’. ‘A’ con la boca abierta simboliza el nacimiento, el comienzo. ‘U’ simboliza el movimiento, el desarrollo vital, el viaje, y se produce cuando la boca se va cerrando y ‘M’ resuena en el interior de nuestra cabeza y simboliza el fin del proceso, la quietud. En toda acción hay un comienzo un desarrollo y un final.

 

Cuando se comienza a cantar, primero se emite una vibración con la ‘M’ y poco a poco se va abriendo la boca y dejando salir poco a poco el aire, creando así el sonido. Todo esto es un proceso constante:  apertura desde el cierre y cierre desde la apertura, un proceso espiral, eterno, universal.

 

Los instrumentos musicales son una proyección de nuestro cuerpo y nuestra voz, que es el instrumento original. Nuestro instrumento es el más perfecto, nos hace vibrar cuando escuchamos o emitimos un sonido, es pura magia, una dádiva que aprendemos a apreciar y disfrutar con la práctica.

 

Gracias a mis muchos maestros y a la música que me ha hecho vibrar, sentir y disfrutar de la vida en todas su formas.

 

Anímense a escuchar, aprender y practicar esta maravillosa música.