Me pregunté sobre el significado profundo de la palabra CONEXIÓN. Su definición dice que es la unión que se establece entre dos o más cosas o personas para que haya una comunicación o una relación.

Como respuesta me descubrí SINTIENDO.

La vibración del sonido y la elección de algunas músicas que tenemos al alcance juegan un papel muy interesante para restablecer la conexión. El sonido tiene el poder de invitarnos y a veces empujarnos hacia el abismo de lo desconocido y si lo hacemos de forma consciente podemos llegar a viajar por otras capas del Ser donde la energía y la información se perciben más allá de la mente condicionada, donde la intuición y la visión interna se activan.  

Todos los procesos humanos que conozco viajan de la sombra a la luz. La sombra entendida como plataforma interna que almacena todo aquello que aún no podemos aceptar ni incluir o integrar porque no hemos arrojado la suficiente luz para mirar, reconocer y sentir serenidad.

La música consigue penetrarnos profundamente cuando propiciamos un estado de relajación corporal en el que nos solemos encontrar más receptivos/as y confiados/as. La aventura de entrar y ser llevados por la vibración.

Contemplemos la oportunidad de evitar interrumpir las sensaciones que estemos percibiendo aunque nos parezcan intensas y creamos que nos sobrepasarán.

Observar, respirar y permitir.

Pueden visitarnos comprensiones sobre nuestras resistencias y miedos, podemos descubrirnos conectados con el conflicto que tenemos en alguna relación y sentirnos animados/as a entrar en comunión con el agradecimiento y la belleza del estado de conciencia de la vibración del amor. Démosle cabida a todo lo que nos nace, observemos las sensaciones corporales sin aferrarnos a ellas ya sean cómodas o incómodas. El arte de aceptar lo que es tal y como es nos pone en contacto con la sensación de armonía y paz.

El impulso y deseo de EXPRESIÓN se pueden dar a través del movimiento de descarga, la danza libre, el llanto, la risa, la palabra, la escritura, la práctica meditativa en quietud…a través de cualquier vía que nos ofrezca más libertad de expresión.

La música puede ser, si así lo eliges, tu aliada para conectar, sentir, reconocer, aceptar, comprender, respetar y transformarte.

Seres humanos más conectados con su esencia, propósito, belleza y goce.