jesusA través de nuestra voz manifestamos cómo nos sentimos, cómo somos. Podemos expresar lo más profundo y lo más superficial de nosotros mismos y de lo que nos rodea. En algunos casos tenemos una relación armónica con ella, vamos de la mano y nos ayudamos mutuamente. En otros casos, son muchas las creencias limitantes que debemos revisar y modificar para que la relación sea fluida. Es aquí donde un trabajo consciente con la voz puede ayudarnos a superar dificultades en nuestra comunicación, ya sea con la voz hablada o bien cantando. El objetivo es descubrirla, conocerla, despertarla y que todo esto nos lleve a sentirnos mejor con nosotros mismos.

Todos tenemos la capacidad natural de cantar y de hacer música; no es un privilegio de unos pocos, por más que sea una creencia que hemos oído desde niños. Así, a veces nos hemos negado esa posibilidad, incluso hemos bloqueado el deseo innato de todo ser humano de expresar sus emociones a través del canto.

Al cantar permitimos que nuestra alma se exprese y se eleve. El bloquear este impulso artístico es una herida profunda para nuestro espíritu que solo se sana permitiendo ese deseo, que consciente o inconscientemente estamos demandando. Cantar, y ser dichoso haciéndolo, es algo innato al ser humano, y todos podemos vivirlo con naturalidad. Esta es una forma de sanación personal y de transformación.

En la actualidad, cada vez hay más personas que se acercan al sonido y a la música buscando en ellos herramientas para el crecimiento personal y como forma de terapia. Ya sea a través del canto consciente, de la musicoterapia o de la sonoterapia, con instrumentos tales como los cuencos de metal o cuarzo y el canto de armónicos. Y si bien recibir un concierto “viaje sonoro”, o una sesión individual, es placentero, relajante y una oportunidad para armonizarnos, yo desde aquí propongo que lo realmente sanador y transformador es tomar parte activa en el proceso, a través de nuestra voz y de ser nosotros quienes toquemos esos cuencos y cantemos esos mantras.

Hay estudios realizados por médicos y personas relacionadas con el mundo de la sanación, conscientes de todo el poder del sonido y de la voz, que constatan que cantar sonidos que contienen armónicos de alta frecuencia es extremadamente beneficioso. Con ellos se equilibra y armoniza el sistema nervioso central, así como los hemisferios cerebrales, al transmitirse la vibración por nuestro esqueleto y por nuestra agua. Sucede, por ejemplo, con el llamado “canto de armónicos” o con determinados mantras.

La buena noticia es que todo esto se puede aprender, o mejor dicho recordar, porque todos hemos venido a la vida con ese programa, lo único que hace falta es activarlo.Fondo Canto