rosa nogueroPara cada mujer el deseo sexual normal es diferente: está basado en sus características biológicas, en su historial, en su cultura y en sus experiencias sexuales.

 

El interés excesivo en medicalizar la vida y la salud de la mujer hace que primero se cree el problema para poder vender el fármaco. Tanto es así que se ha creado el Trastorno del Deseo Sexual Hipoactivo (TDSH). Es el trastorno sexual más común en las mujeres de todas las edades y uno de los más difíciles de tratar para los médicos. Los especialistas opinan al respecto que estos trastornos tienen una base psicológica: estrés, ansiedad, miedos, inseguridades…

 

Explicación del trastorno desde la perspectiva energética

 

En la medicina china, se considera que los riñones tienen dos funciones bien diferenciadas: por un lado la eliminación de líquidos, en combinación con la vejiga, y por otro el control de la función sexual y reproductora. Esta función la realizan los riñones en combinación con las glándulas endocrinas: los ovarios, los testículos y las glándulas suprarrenales.

 

Estos órganos, además de la importante función fisiológica, tienen la misión de almacenar la energía original, que es la principal energía del organismo. Es la que recibimos en el instante en que el óvulo de nuestra madre y el esperma de nuestro padre se fusionan.

 

La energía original constituye cada una de las células de nuestro cuerpo e influye en todo el organismo: regula las etapas de nuestro desarrollo, regula la química corporal e interviene en los mecanismos homeostáticos orgánicos.

 

La cantidad y la calidad de la energía original difieren en cada individuo, para el que es siempre la misma. No se puede aumentar la cantidad ni mejorar la calidad.

 

La mayor parte de la energía original se almacena en las glándulas suprarrenales; por esta razón, la medicina china las considera como la “Raíz de la Vida”. La energía original constituye en las glándulas suprarrenales unas sustancias esenciales para perpetuar la vida: la adrenalina, el cortisol y la testosterona. La adrenalina y el cortisol son hormonas que se liberan como respuesta al estrés y participan en la respuesta “lucha o huida”. La testosterona es la hormona encargada de incitar a la libido y de provocar el deseo sexual, tanto en los hombres como en las mujeres.

 

La misma cantidad de energía original tiene que constituir las hormonas del estrés y la testosterona. Hay un equilibrio entre unas y otras. Cuando hay mucho estrés y es muy continuado, se utiliza más cantidad de energía original en segregar las hormonas correspondientes y no queda energía para producir la testosterona. Se altera el equilibrio, lo que hace que el deseo sexual disminuya.

 

La mujer con frecuencia es víctima del estrés debido a su propia biología, donde predominan los cambios hormonales; a ello se añaden la carga de responsabilidades y la dificultad de conciliar la vida laboral y familiar. Es fácil comprobar lo bien que sienta para la sexualidad romper con la monotonía y pasar unos días de descanso en un lugar diferente. Date la oportunidad.