Cada vez más personas quieren emprender, sienten que necesitan sacar algo de sí, una fuerza les mueve y un deseo de renovación provienen de su interior. A pesar de ello, una vez saben lo que quieren, cuanto más decididas están, más miedo les entra y no terminan de lanzarse.
Si estás pensando en emprender algo, seguro que ya tienes una idea aproximada de aquello que te ilusiona y en lo que quieres enfocarte. Es fundamental que te sientas capacitado y no más pequeño de lo que realmente eres, porque si no mejoras el concepto de ti mismo, te verás asistiendo a curso tras curso sintiendo tras cada uno que necesitas prepararte más para estar a la altura y dar la talla de lo que se espera de ti, o de lo que tú esperas de ti mismo. En ese recorrido sin fin, que quizás hayas probado, nunca se llega a nada, es como el mito de Sísifo condenado a arrastrar una roca gigante hasta lo alto de una montaña para
verla caer cada vez que, tras un gran esfuerzo, iba a conseguir colocarla en la cima. Un trabajo arduo que siempre conduce, de un modo u otro, al mismo punto de partida.
Eso no quiere decir que no hagas cursos y aprendas nuevas herramientas, pero has de ser selectivo y buscar una especialidad, algo que te apasione, y cuando encuentres sigue ese camino, sé fiel a ti mismo, a tus valores, y no te disperses en infinidad de posibilidades que calmarán tu necesidad intelectual pero que en tu práctica cotidiana no te sacarán de donde estabas, porque nunca te considerarás suficientemente preparado.
Una vez que se cumplen los requisitos anteriores, es decir, tienes una idea que te ilusiona y te sientes capacitado y dispuesto porque has conseguido trascender tus miedos al comprobar que tu objetivo es más importante que las creencias limitantes que tienes sobre ti, entonces has de seguir una serie de pasos, que todo emprendedor con éxito podrá reconocer en sí mismo:

ACTITUD Y PACIENCIA: sin ganas, sin actitud positiva ni proactiva, uno se instala en la apatía y la desgana o en las quejas y el victimismo. Por otro lado, si la persona tiene mucha prisa y le come la impaciencia se angustiará padeciendo estrés y solo logrará que los resultados se vayan retrasando según su impaciencia se vaya incrementando. La impaciencia es la gran enemiga del éxito porque crea expectativas que es el segundo enemigo. ¿Puedes comprobar cuántas veces te viniste abajo por crearte expectativas? Una cosa es ser ambicioso, querer superarte, no conformarte, pero otra muy diferente es tener unas expectativas concretas que te impidan fluir y abrirte a las sorpresas y regalos que la vida tiene para ti. Además, cuanta más urgencia tengas, más muestras lo necesitado estás y la necesidad siempre es una muestra de carencia y escasez, de manera que lo que atraerás es más escasez y más necesidad. Las prisas te atrasan y ralentizan los resultados que podrías alcanzar. Mejor profundiza en tus necesidades para poder acomodar los ritmos más adecuados para tu despegue.
PIENSA EN GRANDE, no seas modesto en esto. “Solo los que se arriesgan a ir demasiado lejos, comprueban hasta donde se puede llegar” T. S. Eliot. Deja de dudar de ti, eres igual que los demás. Einstein decía: “Si todos hiciéramos lo que somos capaces de hacer, nos sorprenderíamos literalmente”. Debes afirmar el orgullo de ti mismo, de tu diferencia, de tus potenciales, y rechazar de plano la creencia de que “eres” en función a lo que tienes, o en función a unas creencias sociales que son manipuladoras y coartan tu libertad.
COMPROMÉTETE Y ASUME TU RESPONSABILIDAD, el compromiso es lo que transforma una intención en una realidad. Cuando tu compromiso contigo y con tu proyecto es firme, los miedos al fracaso desaparecen porque hay algo más grande que hacerlo bien o que los juicios ajenos. Las excusas sobran, el objetivo es el gran protagonista, y el objetivo precisa de un recorrido y de un aprendizaje que viene del movimiento, de la acción,
de la prueba y error. Solo tú eres responsable de tu bienestar, solo tú sabes, por tanto, no esperes circunstancias favorables, porque nunca llegarán, créalas y posibilítalas tú.
ESPECIALIZATE, decide distinguirte, pon tu foco y constancia en algo que te haga diferente. No quieras ser como los demás, que son clónicos y ofrecen más de lo mismo siguiendo unas modas o pautas bien vistas, no formes parte de la mediocridad. La especialización se logra partiendo de la pasión y caminando. Tu ilusión y tu caminar constante, sin rendición, irán convirtiéndote en el mejor en aquello que vayas a iniciar.

“¿Quiere ser una persona superior a la media? Entonces utilice una
sonrisa superior a la media, un interés superior a la media, un afán por
ganar superior a la media. Esto lo cambiará todo”. Jim Rohn
Cuanto más creas en ti mismo, y más crezcas como persona conociendo
tus emociones auténticas y tus verdaderas fortalezas (Talento y Vocación),
más seguridad tendrás en el triunfo de aquello que te propongas.