Hombre de campo, Josep Pàmies se ha especializado en “plantas que curan”. El Espacio Ronda acogió una de sus últimas conferencias en Madrid, en la que desgranó los beneficios de vegetales de fácil acceso. Con este artículo continúa el publicado en el Nº 18 de Energía Vital, que reflejaba las bondades que el agricultor catalán atribuyó a plantas como la Perilla frutescens, el Epilobium parviflorum o la Celidonia, entre otras.

Al referirse a la Caléndula, Pàmies la calificó de “maravillosa” en sus dos versiones: “silvestre y cultivada”, e invitó a añadir sus flores a la ensalada: “Recibiréis sin hacer infusiones todas las propiedades: es anticancerígena, ayuda con la hepatitis, varices, colitis; verrugas, que con látex de esa planta también caen…”. De acuerdo con la presentación que utilizó durante su ponencia, también podría usarse contra la candidiasis vaginal y afecciones en la piel.

Sobre la Milenrama, señaló que “como el Epilobium es una planta para el hombre, ésta lo es para la mujer”, recomendándola a quienes tengan “problemas en sus vientres, ya que regula el sistema hormonal”. En palabras del campesino, “se acaban las reglas desajustadas, esas que duelen; se acaba el exceso de sangrado, los quistes en los ovarios, miomas… O como mínimo no se vuelven malignos y puede que se vayan disolviendo poco a poco. Si no, pues las cirugías avanzadas de hoy en día. Pero al menos vuestro vientre va a estar sano”.

Continuando con la Milenrama, aseguró que “es una planta inimaginable, de 40.000 propiedades” y también serviría para tratar “hemorroides, hemorragias de pulmón y de vientre. Es un homeostático tremendo”, subrayó.

Propiedades similares “a nivel de regulación hormonal” (menstruación y menopausia) tendría la Bolsa de pastor, si bien Pàmies hizo hincapié en su capacidad para equilibrar hipotensión e hipertensión, actuando como “regulador” en ese sentido. Como alternativa para la hipotensión, mencionó el Romero, que “también da tono vital a mujeres con presión bajita”.

En relación a la Ortiga, o Urtica dioica, se refirió a ella en términos de “medicamento, con un 7% de proteína en sus hojas. Tiene mucho hierro, aminoácidos, vitaminas. Al mes de tomar ortiga cada día, nuestra sangre cambia totalmente. Si queremos depurar nuestro organismo, con eso habría bastante”, aunque habló de la posibilidad de combinarla con Cola de caballo o Diente de león.

Agregó que “además es una gran verdura para hacer tortillas deliciosas, mejor que con espinaca, ya que si ésta la comemos cada día, nos podría provocar piedras en el riñón al tener mucho ácido”. En cambio, según Pàmies, la ortiga sí puede comerse a diario: “Hay que perderle el respeto; cuando la cortáis con un guante y la ponéis debajo del grifo, ya no pica. La cortáis, y troceadita a la ensalada o en una tortilla. O dentro de una olla haciendo una gran sopa de ortiga… Ponéis cebolla, puerro… y no hace falta tomar la infusión”.

 

Sobre el Amor de hortelano, destacó sus bondades para la garganta, tiroides, nódulos, sistema linfático, obteniendo sus ventajas del “gargarismo y de beberla”. Como remedio para las afecciones renales, Pàmies manifestó que incluso podría “remontar riñones en la lista de espera de trasplante”. Y aclaró que la toma de un litro diario de infusión de “esa planta, junto con otras dos: Vara de oro y Ortiga muerta” —mezcla incluida en el libro Salud de la Botica del Señor, de Maria Treben— había llevado a que, “en determinados casos, los médicos observaran un renacimiento del riñón y pararan el trasplante. Personas que van con diálisis; otros no, porque hay riñones que no son recuperables”.

 

Del Llantén, afirmó que evita la infección de úlceras, exteriores e interiores. Añadió que “si los fumadores tomaran al menos una infusión al día, protegerían sus pulmones”. Otras de sus funciones serían la depurativa, antibacteriana o contra la colitis.

 

Mencionó también el Diente de león, del que resaltó sus efectos positivos “para el riñón y el hígado”. Apto para ensaladas, funcionaría “como antidiabético” y también en caso de hepatitis, cálculos biliares, reuma o gota. Respecto a la Cola de caballo, aseguró que es “un gran diurético, como el Diente de león, pero además lleva silicio orgánico, que nos ayuda a crear colágeno, regenerar las articulaciones”. Y se la aconsejó a los veganos, si bien luego aclaró que no se puede tomar mucho tiempo, porque te da silicio pero te puede desmineralizar”, a no ser que cocines “con agua del mar”.

 

En la parte final de su ponencia, Pàmies habló del Hipérico, del que expuso que se emplea “en Alemania cuando las personas tienen posibilidad de depresión”, mientras que “aquí está prohibido, excepto en consultas privadas”. Según su presentación, también podría utilizarse en situaciones de ansiedad, úlcera, incontinencia urinaria, fístulas y hemorroides. En este último caso, explicó que sería en forma de aceite, también recomendable para “golpes o lumbalgias. En limpio, darse con ese aceite y ya veréis cómo mejora”, concluyó.

 

En algún momento, Pàmies comparó automóviles y cuerpos: “Con 15.000 o 20.000 kilómetros, los coches se llevan a revisión, se cambia el aceite, se cambian o limpian los filtros. ¿Y nuestros filtros?”, se preguntó. “¿Y nuestro combustible?”, e invitó a consumir productos ecológicos porque, aunque algunos se quejen de que son caros, “¿no es más cara la enfermedad?”. Más información en www.dolcarevolucio.cat: desde la pestaña Recomendaciones, se accede a la “Presentación plantas y propiedades en PDF”.