orlandoEl término transpersonal fue adoptado por primera vez por Abraham Maslow en 1969 cuando estudiando los cinco niveles de la motivación humana (fisiológico, de seguridad, de integración, de autoestima y de autorrealización) descubre un sexto nivel de necesidad: el de ir más allá de uno mismo.

Este nivel superior reagrupa todas las experiencias que sobrepasan a la persona hacia la trascendencia y lo llama transpersonal1. Es por esto que la naciente psicología transpersonal forma parte de la psicología evolutiva. Por mi parte, me atrevo a denominarlo más bien como movimiento psico-espiritual debido a que en él se integran dos aspectos de la psique humana, lo psicológico y lo espiritual, que hasta ahora estaban, y aún  parece que siguen estándolo, en el mundo de la psicología y de numerosas escuelas religiosas y espirituales absolutamente divorciados, permaneciendo en la mayoría de los casos mutuamente desconocidas.

Lo transpersonal o psico-espiritual ofrece el terreno sobre el cual lo egótico puede encontrarse con lo místico y luminoso que hay en nosotros. Lo transpersonal es el cruce de caminos donde el sendero horizontal de lo humano y personal se cruza y encuentra con el camino vertical o transpersonal de la espiritualidad. Lo transpersonal no debe ser confundido con el esoterismo ni con el manejo de las energías sutiles con la  intención de manipular la realidad. Tampoco con práctica religiosa alguna ni con ningún ritual específico o tradición esotérica que conduzca a estados alterados de conciencia. Lo que interesa es la conciencia que se da cuenta de la alteración de su estado. Tampoco es una práctica que pretendiera llevarnos a lo trascendente con el fin de quedarnos en ello evitando la realidad del yo, ya que entonces estaríamos hablando de una práctica espiritual más en su intento de evitar el mundo del ego y sus conflictos.

Respecto al modelo psicológico anterior, lo transpersonal nos permite seguir en el nivel persona pero con un elemento asociado: la consciencia y el espíritu.  La consciencia de la que habla lo transpersonal es la capacidad de darse cuenta y hacer visible lo oculto a la conciencia ordinaria sumergida en la mente. Es desarrollar la visión correcta que se sitúa más allá de los procesos intelectuales y que permite tomar distancia respecto a esa, hasta ahora, última frontera de lo mental. El hecho de hacer que los pensamientos y el sujeto pensante  se conviertan en objeto de un foco de atención que se sitúa a distancia de lo pensado nos coloca en el nivel del Testigo. Esto significa que la persona se sitúa en un puro espacio de consciencia donde todo lo manifestado, dentro y fuera de ella se plasma como en un espejo con absoluta fidelidad, ecuanimidad y sin discriminación entre los objetos.

Intentemos explicarlo de una manera práctica. Es como si un submarino de pronto sacara su periscopio y en lugar de mirar hacia el horizonte mirara y tomara por primera vez conciencia del submarino en el cual está embutido. Entonces el periscopio deja de identificarse con el submarino que creía que era y se descubre a sí mismo como la conciencia del submarino. Desde ahora, el periscopio sabe que es mucho más que el submarino en el cual está constreñido porque este no puede verse ni tomar conciencia de sí mismo si no es a través de él, el periscopio. Es desde este instante cuando cobra una identidad diferente respecto al propio submarino.

Tamaño suceso nos descubre que, en última instancia, somos un puro foco de consciencia y que podemos acceder a él y entrenar su acceso mediante prácticas meditativas concretas. Esto hace que no se trate de un estado místico accesible solamente a unos espíritus privilegiados de vida intachable y santa, sino a cualquier ser humano psíquicamente sano que lo entrene con rigor y regularidad. Por lo tanto, es una experiencia objetiva desde el momento en el cual es extensible a todas las personas con independencia de cualquier condición religiosa, cultural o ética. El observador, pues, concede a la persona una nueva identidad y siendo una experiencia interna es, sin embargo, objetiva y extensible a todos los seres humanos.

1La Consciencia Transpersonal. Edición Manuel Almendro. Pag. 19 Kairós

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