Un articulo de Beatriz Herreros, Ciudadana consciente, amante de la naturaleza y de los libros

Hace ya muchos años que nos hemos acostumbrado a ver en nuestras ciudades diferentes tipos de contenedores para reciclar. A priori, parece sencillo y muy eficaz para evitar la contaminación del planeta y el agotamiento de los recursos. Pero, seguro que en alguna ocasión te has preguntado cómo reciclar algún aparato compuesto por una mezcla de plástico, metal, componentes electrónicos, etc. ¿Dónde tiramos el móvil roto, el aceite sobrante, la ropa que ya no nos gusta y que está hecha de varios tipos de tejidos diferentes?

Carece de sentido producir nuevas bolsas de plástico que van a ser utilizadas una sola vez para llevar nuestra compra diaria a casa. Sobre todo, teniendo en cuenta que necesitarán entre 500 y 1000 años para degradarse y sabiendo que solo el 23% de los plásticos generados en el mundo son reciclados.

De acuerdo con el programa de las Naciones Unidas para el medio ambiente (UNEP), en 2050 habrá más plásticos que peces en los océanos, lo que conducirá a la muerte de 100000 mamíferos marinos al año y el consecuente impacto en los ecosistemas, el agua que bebemos e incluso el aire que respiramos. Solamente en Estados Unidos se utilizan ¡500 millones de pajitas de plástico al día!

El impacto de los plásticos en nuestro medio ambiente es tan alarmante que países como Kenia, en donde cada año se distribuyen 100 millones de bolsas de plástico, ha prohibido el uso, la importación y la fabricación de bolsas de plástico bajo sanciones de hasta 32000 euros y penas de cárcel.

En este contexto, surge el concepto Zero Waste, que en español traduciríamos como “Basura Cero”. Su objetivo es tratar de imitar los ciclos sostenibles de la naturaleza en los que los “residuos” son los recursos que puedan utilizar otros (las hojas que se caen de los árboles en otoño no son basura que alguien tiene que retirar y gestionar de alguna manera, sino que son el abono para la siguiente primavera).

Zero Waste significa sencillamente hacernos conscientes, no solo como sociedad sino también como individuo, de nuestro impacto medioambiental: los alimentos que comemos, lo que compramos, lo que tiramos. El fotógrafo francés Antoine Repessé acumuló todos los residuos a reciclar que generó durante 4 años para desarrollar en 2011 un proyecto fotográfico en el que mostraba los miles de envases de diversos tipos que había acumulado: 1600 botellas de leche, 4800 rollos de papel higiénico y 800 kilos de periódicos.

La buena noticia es que está en nuestras manos cambiar. Si lo que has leído hasta ahora te hace reflexionar y cuestionarte algunas de tus rutinas, no dudes en seguir informándote, aprendiendo y enseñando el Zero Waste. De todas maneras, recuerda que es importante no obsesionarse ni volverse excesivamente crítico con los demás o con uno mismo. Se trata de una transformación lenta y, personalmente, creo que la mejor manera de convencer a los demás es con el propio ejemplo.

Para ayudarte a empezar, te dejo 10 consejos :

  1. Utiliza bolsas de tela cuando vayas a comprar, las hay preciosas y te durarán años. Puedes llevar una siempre a mano, por si te decides a hacer la compra sin haberlo planificado.
  2. Siempre que puedas, compra los alimentos a granel: garbanzos, cereales de desayuno, té, semillas, café o incluso leche Utiliza bolsas de papel o de tela reutilizables cuando vayas a la tienda. Por suerte, cada vez hay más tiendas o incluso supermercados que ofrecen esta posibilidad.
  3. Evita comprar productos que vienen envueltos de manera individual, con varios tipos de materiales (papel y plástico, por ejemplo) que no se pueden separar.
  4. En casa, puedes almacenar los alimentos en botes de cristal. Incluso puedes reutilizar los botes de alimentos que ya has consumido (por ejemplo, en un bote pequeño de cristal, como de aceitunas, puedes guardar las pipas de girasol). ¡Sé creativo!
  5. Para el agua u otras bebidas, compra una botella de acero inoxidable o de cristal, si la quieres para casa.
  6. Si tienes un jardín o vives cerca del campo, puedes aprovechar todos los residuos orgánicos para hacer compost y así tener abono para tus árboles, huerta y flores.
  7. Arregla la ropa que se te estropee y dale una segunda vida. Si ya no te gusta, puedes regalarla en lugar de tirarla directamente a la basura.
  8. Evita platos y cubiertos de un solo uso, pajitas, pañuelos de papel y servilletas de papel. Sustituye por platos y cubiertos normales, pajitas de acero inoxidable y pañuelos y servilletas de tela.
  9. Cuando compres un teléfono, ordenador, equipo de música o electrodoméstico piensa en su vida útil y en si todavía puedes seguir utilizando el equipo que ya tienes.
  10. Busca a otros como tú, aprende de los demás y comparte tus nuevas ideas. Te recomiendo, entre otros, los blogs de La ecocosmopolita, Esturirafi o La Recolectora o el grupo de Facebook Zero Waste España.