finaAunque el repollo empieza su  temporada temprana a principios del otoño, lo encontramos disponible a lo largo de los meses de septiembre a marzo, por lo que se trata de una de las verduras de invierno por excelencia.

Su gran contenido en vitamina C, hace que esta verdura ejerza una interesante acción antioxidante en nuestro cuerpo, coopere en  la formación de glóbulos rojos y suba nuestras defensas frente a las infecciones, detalle a tener en cuenta en esta época del año.

 Parte de los beneficios del repollo provienen de su aporte en compuestos de azufre. Se trata de un elemento químico imprescindible para el correcto funcionamiento del cuerpo, que se encuentra en músculos, piel y huesos, e interviene en el metabolismo del hígado o el correcto funcionamiento de la insulina.

Entre los beneficios del repollo destacan:

  • Su poder limpiador. Desintoxica y elimina productos tóxicos de nuestro cuerpo. Si además tenemos en cuenta su contenido en agua, fibra y su bajo número de calorías, entendemos por qué se trata de un excelente aliado para las dietas de adelgazamiento.
  • Anti-inflamatorio y anti-bacteriano. Contribuye a purificar las paredes intestinales y al organismo en general ayudando  al sistema inmunológico.
  • Mantener flexible el tono muscular al participar en la síntesis de las proteínas (de ahí su importancia a la hora de conservar  la salud de  cartílagos, huesos, dientes, uñas y cabello).
  • Mejorar la función pulmonar permitiendo que el cuerpo absorba el oxígeno con mayor eficiencia.

 Se cree que una cantidad de azufre adecuada en el cuerpo, beneficia la prevención de enfermedades del corazón, ya que se ha demostrado que rompe las placas en las arterias. Esto unido a la vitamina K que también contiene el repollo y que reduce la dureza de las arterias, multiplica sus propiedades en la salud cardiovascular.  

 Además como el azufre  colabora en la restauración de la elasticidad y la permeabilidad de la membrana celular, ayuda al organismo a prevenir enfermedades neurológicas (al reparar el daño causado por los radicales libres) que junto con sales minerales que se encuentran en el repollo (potasio, zinc o  magnesio y vitaminas del grupo B como la B1, B2, B3, B5 y B6) hacen que esta col sea excelente para el equilibrio de nuestro sistema nervioso.

Según El Doctor Sack, podemos utilizar el agua de repollo para  remojar productos más ácidos  como frutos secos, chocolates o quesos y así alcalinizarlos, o una hoja de repollo en la cocción de legumbres con el mismo fin, sin que pierdan su aporte alimenticio.

Como gran parte de sus vitaminas y minerales los puede perder en la cocción se  recomienda comer el repollo crudo, para aprovechar mejor sus beneficios y para que sea más digestivo.

Solo tienen que tener cuidado con esta verdura las personas con problemas de tiroides. En este caso sería recomendable consultar con su médico la adecuación en su consumo.

Para evitar su penetrante olor durante la cocción podemos introducir en el agua un trozo de pan duro o tapar la olla con un paño empapado en vinagre. Otra opción más sana sería no  cocinarlo demasiado o equilibrar su elaboración con especias como el hinojo, el comino o el laurel entre otros, que amortigüen los efectos de los gases, que produce en algunas personas este tipo de verdura.

Ensalada de repollo y manzana

¼ repollo blanco en juliana muy finita o rallado

1 zanahoria grande pelada y rallada

1 manzana no ácida en taquitos

1 nabo rojo en juliana finita (optativo)

Para la salsa

1 yogur natural desnatado

1 chorrito aceite de oliva virgen

1 cdra. mostaza  de Dijon

al gusto sal y pimienta

Unas gotas  de limón

Una vez lavados y partidos los ingredientes los introducimos en una ensaladera

Mezclamos los ingredientes de la salsa,  los batimos un poco hasta que estén bien emulsionados y los añadimos a la ensaladera. Le damos vueltas mezclando bien todos los ingredientes.  Dejamos que repose media hora en el frigorífico y lista para comer.

Repollo al estilo hindú

Ingredientes

½ Repollo cortado por la mitad en tiras regulares (retirar previamente el tallo)

2  o 3 patatas cortadas en cubos

3 cucharadas de aceite

2 hojas de laurel

1 cucharadita de sal

½ cucharadita de semillas de comino

1trocito de jengibre rallado

3cucharaditas de cilantro en polvo

¼ cucharadita de cúrcuma

¼ cucharadita de cayena

o 2 cucharaditas de cilantro fresco

¼ vaso de agua aproximadamente

 En una tacita mezclamos el cilantro en polvo, la cúrcuma, la cayena,  el jengibre rallado y dos cucharadas de agua y hacemos una pasta (esto evitara  que al añadirlas al aceite,  se quemen).

Calentamos el aceite directamente en la cacerola donde vayamos a cocinar el plato. Añadimos los cominos y cuando estén dorados o empiecen a saltar,  añadimos el laurel, le damos vueltas unos segundos y añadimos la pasta que hemos preparado previamente con las demás especias. Removemos durante unos segundos más hasta que se integren en el aceite.

Añadimos la col y las patatas lavadas y cortadas, removemos bien, mezclando de nuevo todos los ingredientes. Le añadimos la sal y el agua (muy poco porque la verdura ya aporta  su agua y el plato debe quedar seco).

Mantenemos el fuego fuerte hasta que empiece a hervir. A partir de ahí lo dejaremos de 15 a 20 minutos a fuego medio, removiendo de vez en cuando, para que no se agarre.

Añadimos el cilantro fresco al gusto en el último momento y listo para comer.

Esta receta queda muy rica también con brócoli y coliflor, verduras que pertenecen a la familia del repollo.

 

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