ignacioGracias a que los ojos funcionan en forma sincronizada podemos tener  una  visión panorámica y tridimensional  del mundo que nos rodea, siendo la agudeza visual la capacidad del sistema de visión para percibir, detectar o identificar objetos especiales con unas condiciones de iluminación buenas.

A finales del siglo XV empezó un crecimiento espectacular del porcentaje de miopes en la población, coincidiendo con la invención de la imprenta. En 1813 el oftalmólogo inglés James Ware se percató de que la lectura y la escritura podían estar relacionadas con la miopía que sufrían muchos de los oficiales de la guardia real inglesa. Más tarde, en 1867 el doctor H. Cohn hizo un estudio con diez mil alumnos de más de 30 escuelas de Breslau. Sus conclusiones dieron fuerza a la creencia de que el desarrollo de la miopía se debe al trabajo de cerca. Cohn comprobó que la miopía aparecía, en la mayoría de los casos, tras algunos años de escolarización y que los alumnos de los centros de enseñanza superior presentaban mayor porcentaje de miopía que los de enseñanza primaria.

En 1919 el doctor español Manuel Menacho publicó su informe en el Primer Congreso Nacional de Medicina. En él daba unos consejos para prevenir la miopía: iluminación adecuada, postura correcta, papel y tipos de letra adecuados y bien impresos, etc. Según Menacho, la falta de higiene visual en los colegios provocaría miopía en los niños sanos y la agravaría en los que ya la padecen.

El oftalmólogo estadounidense William H. Bates (1860-1931), después de múltiples estudios, reconoció que la mayoría de los problemas de refracción (presbicia, miopía, hipermetropía, astigmatismo…) son reflejos de un defecto funcional determinado por la tensión física y mental que crean los malos hábitos. Por ello, sus técnicas se orientan hacia el alivio de los síntomas y la corrección de los defectos por unas frecuencias de reposo que compensen el sobreesfuerzo, estableciendo una relajación coordinada entre ojos y mente. Cuando ésta se mantiene, los defectos se corrigen porsí solos y mejora la visión progresivamente, garantizando que la agudeza visual recuperada no se pierda.

Un factor importante a tener en cuenta es la alimentación. Los nutrientes que más favorecen la salud de nuestros ojos están relacionados con las frutas, las verduras, los aceites de pescado y los aceites vegetales, algo que se asocia con una dieta sana, más vegetariana que animal. En pleno verano, que apetece beber algo fresco y sabroso, puedes hacerte tus zumos con la licuadora. Busca en internet recetas de zumos antioxidantes y prepara el que te guste. Los ojos sanos contienen niveles de antioxidantes veinte veces más altos que otros tejidos del cuerpo. Estas concentraciones a menudo sufren debido a nuestros malos hábitos alimenticios.

Ejercicio para relajar los ojos.

ojosHazlo siempre que lo necesites, un minuto.

Mantener los ojos relajados es esencial para recuperar la visión natural. El palmeo consiste en cerrar los ojos y taparlos con la palma de las manos ligeramente ahuecada, sin llegar a presionarlos, procurando que no penetre la luz.

Respira de forma profunda, relajada, e imagina que los ojos están respirando al mismo ritmo.

Al igual que los otros sentidos, la visión está para ser utilizada de forma moderada. Puedes ir cogiendo el há
bito de utilizar los ojos solo cuando sea necesario. Por ejemplo, si estás pensando en las musarañas, puedes hacerlo con los ojos entreabiertos o mejor cerrados. Si estás comiendo y puedes hacerlo con los ojos cerrados, ábrelos sólo cuando sea necesario… Es cuestión de tiempo y paciencia, pero merece la pena hacer este cambio de 
 actitud por el bien de nuestra vista.