Para que tu vida mejore en cualquier ámbito, primero has de mejorar tú. Puedes comenzar por cualquier área de tu vida: el trabajo, con la pareja, con tus hijos… pues todo lo que mejores en un área, mejorará en las demás y el proceso de crecimiento irá empujando para que cada día te sientas más libre.

Trabaja primero en ti, invierte ese tiempo. Deja de buscar y de gastar dinero, tiempo y energía. Todo lo que inviertas en ti, te vendrá devuelto con creces.

Quiero que te plantees las siguientes preguntas:

  • ¿Te sigues conscientemente a ti mismo, a tus deseos, a aquello en lo que crees? ¿Eres fiel a ti mismo o te traicionas por seguir los cánones sociales, demostrar a tus padres lo que vales, etc.? ¿Eres lo que sigues, o sigues lo que eres?
  • ¿Te comparas con los demás? Tu camino es solo tuyo. El camino del otro no es mejor que el tuyo, ni el tuyo mejor que el de nadie.
  • ¿Quieres que todo te salga bien a la primera? ¿Tienes prisa? ¿Temes fracasar y los juicios ajenos? Tu destino es un ensayo. Más importante que acertar o errar es probar. No compres toda la información que se ofrece, dentro de ti se hallan las respuestas.

Saber dirigir tu vida, te conecta directamente con tu felicidad. Para ello, es importante seguir los 6 pasos que te propongo y en el orden que te propongo, de lo contrario los resultados serán más bien contraproducentes. Comienza con el primer paso:

  1.  Pon límites, ya que los límites implican respeto. Si no pones límites, tu vida se llenará de invasores y nunca vivirás en seguridad ni en armonía. Si no te haces respetar y no respetas las decisiones de vida de los demás, todo lo que hagas, por mucho esfuerzo que le pongas, no servirá de nada.
  2. El segundo paso consiste en aceptar las cosas como vienen, sin resistirte. Te guste o no, todo lo que sucede en tu vida es perfecto para ti. Escucha las señales. Recuerda siempre que eres el único responsable de todo lo que pasa en tu vida, te guste o no, lo entiendas o no. Acepta y piensa qué hacer con cada problema o pérdida que tengas en tu vida y busca opciones para aprender y mejorar con cada experiencia. Eso sí, nunca aceptes lo inaceptable, ante ello sigue al paso 3.
  3. No calles, exprésate en el mismo momento en que notes una punzada en el estómago. No obligues a tu cuerpo a digerir lo tóxico. Hazlo tranquilo y con firmeza. Lo que no expresas hacia fuera se queda dentro de ti y se convierte en un veneno que perjudica tu salud. Actívate y vitalízate, no reaccionar es como tragar y tu cuerpo lo somatizará.
  4. Haz siempre lo que te gusta y apetezca. Elige tú tus planes, olvídate de quedar bien o del “qué dirán”, de lo contrario nunca serás dueño de tu vida. Cree en ti, aunque los demás no lo hagan, no necesitas su reconocimiento si tienes el tuyo propio. Jamás des explicaciones si decides no hacer algo que otros esperan de ti. Y atrévete, esa es la palabra que ha de guiarte siempre. Haz aquello que te da miedo o pudor, exponte y muéstrate, hasta que no seas tú mismo no podrás alcanzar el punto 5.
  5. Evalúa a las personas que te rodean y entrega lo mejor de ti solo a los mejores. No pretendas salvar a nadie, ni ponerte medallitas para sentirte bien, eso pasa factura y trae decepciones costosas y dolorosas. Tu entrega debe surgir de tu admiración a lo grande, no tratando de elevar al que te da pena.
  6. Suelta la mochila cargada de piedras que llevas a cuesta desde hace mucho. Tú las has cogido por haber interpretado erróneamente que debías hacerlo. No estás aquí para llevar la carga de nadie, cada uno debe llevar la suya. Si se la quitas a otro, bloqueas su evolución y le haces flaco favor. Así, libre de cargas podrás abrirte a lo bueno y valioso que te ofrece la vida y disfrutarlo junto con otros seres que también hayan elegido la libertad. Recuerda que, si controlas, no fluyes.

Este podría ser tu plan de vida. Si ejecutas impecablemente estos pasos, tu vida será exitosa y abundante en cualquier área. Recuérdalo, todos los pasos son absolutamente imprescindibles y cada uno es la base para asentar y afianzar el siguiente.