“¡Hoy me siento fea! ¡Horrible! Vaya pelos, y mira qué cuerpo tengo… ¿y la ropa? Si es que nada me queda bien!” 

 

¿Te suena? Somos muchas las mujeres que en algún momento de nuestra vida hemos sufrido este tipo de distorsión mental respecto a nuestra imagen corporal. ¿No te ha pasado que estás tan feliz, te compras una revista de moda y nada más terminarla te sientes completamente “deprimida”? Que si el pecho tiene que ser de una talla determinada, las piernas largas, el pelo tiene que lucir en una melena de infarto, la cintura tiene que ser de avispa, las caderas con curvas pero no demasiado y una lista interminable. Después de todos estos mensajes que nos mandan las empresas publicitarias, los medios y la sociedad en sí, ¡es lo más normal sentirse como un bicho raro y francamente mal!

 

O quizá te haya pasado que te sientes radiante, sales a la calle con tu chico, ves a una mujer guapísima, te acabas comparando a la baja y empiezas de nuevo a sentirte como la persona más fea del mundo.

 

Si esto te pasa, lee las claves que te voy a dar a continuación para entenderte un poquito más y empezar a sentirte bien contigo misma:

 

  1. Pasa olímpicamente del modelo de belleza establecido:¿qué sentido tiene el mensaje que nos mandan de que hay que ser alta, guapa, lista, inteligente y perfecta? ¿Para qué tendríamos que vivir nuestra vida acorde a unos cánones impuestos por alguien que ni siquiera forma parte de nuestra vida? Reinventa tu propio modelo de belleza, saca partido de todos tus atributos y vive TU vida acorde a TUS gustos y TUS creencias.
  2. No pierdas tu vida intentando ser como alguien más:no te va a hacer mejor persona ni más feliz el querer ser como otros, primero porque eso no va a pasar y segundo porque la vida es demasiado corta como para perder el tiempo en sandeces tipo “tengo que ser como tal o cual si no, no voy a ser feliz, me voy a quedar sola y a nadie le voy a gustar”.
  3. Analiza el porqué de tu conducta:¿para qué rehuyes de ti misma? ¿Qué tienes que sea tan horrible como para querer transformarte y ser la copia de alguien más? ¿No te gustas a ti misma? ¿Qué crees que podrías hacer para cambiar esta percepción tan negativa que tienes de ti?
  4. Aléjate de la situación:si eres esclava de las dietas, del que dirán, de tu imagen, etc. y lo estás pasando mal, imagina que tu mejor amiga, tu hermana o alguien a quien quieres mucho estuviera en tu misma situación y te buscara para pedirte ayuda. ¿Qué le dirías? ¿Que siga rechazándose o que aprenda a aceptarse y quererse tal y como ella es? Si con los demás eres compasiva, ¿qué sentido tiene que contigo seas tan exigente?
  5. Ten objetivos:muchas veces nos obsesionamos con el físico simplemente porque no tenemos un motivo de peso que le dé sentido a nuestra vida, y este vacío lo intentamos tapar con nuestra apariencia. Cuando de verdad tienes una razón por la que vivir, una meta, un proyecto, un objetivo y empiezas a trabajar hacia él, crece tu seguridad en ti misma y dejas de darle importancia a cosas tan banales.
  6. Busca ayuda:si tu obsesión por la imagen es tan fuerte que no puedes controlarla, como digo siempre, quizá sea hora de que busques ayuda en libros, amigos, familiares o incluso ayuda profesional.
  7. Enriquece tu interior:muchas veces nos vestimos, nos arreglamos o actuamos para los demás. ¿No te ha pasado ir a una cita y ponerte ropa que en otra situación no te pondrías ni loca? Cuando empiezas a enriquecer tu interior (hacer las cosas que te gustan, conocerte, mimarte, dar tu opinión sin miedos, valorarte y aceptarte por todo lo que ya eres), te das cuenta de que no hay mayor libertad que la de sentirte bien en tu propia piel.