leticiaLa renovación es parte del ciclo de la vida, es una instancia muy valiosa para los seres

humanos y la naturaleza toda. Es parte de la autorregulación que nos permite seguir

evolucionando y mantenernos vivos de una manera creativa y nutritiva.

¿Qué es renovarse? Es la clave que nos permite dejar de repetir para empezar a crear

y generar novedad en aquellos espacios personales y compartidos que lo están

necesitando. Es atravesar una instancia de transformación, que contiene un ciclo de

vida- muerte- vida.

Much@s, ansios@s por encontrar el nuevo resultado y desprendernos de lo que ya no

nos es beneficioso, nos saltamos el paso de atravesar la fase simbólica de muerte.

Queremos cambiar sin que nada cambie demasiado. Y allí confundimos renovar con

reemplazar o sustituir una cosa por otra, una persona por otra, un pensamiento por

otro, una emoción por otra.

Una semilla desde que es sembrada necesita pasar un tiempo en la oscuridad dentro

de la tierra para poder brotar. El tiempo de la renovación requiere la capacidad y la

habilidad para sostener este tránsito en el que habitamos un vacío fértil, un vacío en el

que aún no podemos ver los primeros brotes, pero sabemos que vendrán, sabemos

que en esa oscuridad está contenido ya todo el potencial de la nueva vida para que así

suceda. No nos damos cuenta que el tiempo de la renovación, no es inmediato, es un

proceso.

A veces decidimos cambiar la casa, quitamos muebles y objetos que ya no queremos,

pero… ¿nos damos este tiempo para contemplar el vacío y elegir qué queremos? ¿O

salimos corriendo a comprar nuevos elementos que suplan a los anteriores? Esta

metáfora me resulta un buen ejemplo de cómo nos comportamos en la vida, ante las

instancias de renovación, que como una posibilidad nos ofrecen la llave para

regenerarnos y experimentar una verdadera y profunda transformación, ¿sustituimos o

nos renovamos?

Cada cierto tiempo la vida nos pone tareas ante las cuales es preciso preguntarnos

qué tenemos que dejar morir para que algo nuevo pueda crecer. No es una tarea fácil,

los miedos se hacen presentes y a veces nos paralizan en el proceso de abrirnos a

esta experiencia.

Decidir soltar situaciones, patrones, esquemas y objetos con consciencia y atención

implica permitirnos tomar un tiempo antes de suplirlos por unos nuevos, precisa la

capacidad de afrontar ese lapso en que el que el vacío se manifiesta como tal.

Requiere atravesar un clima de duelo en el que variadas emociones se hacen

presentes y solemos experimentar una sensación de confusión. Maravillosa, por cierto,

para poder encontrarnos en un nuevo lugar. La clave es confiar. Confiar en la fertilidad

del vacío, en que en él se hallan las semillas de lo que vendrá y que seremos

nosotr@s quienes las cuidemos y veamos crecer.

Recuerdo un artículo que leí que narraba la difícil decisión que tienen que tomar las

Águilas en un determinado momento de sus vidas:

“… A los cuarenta años, sus uñas se vuelven tan largas y débiles que no puede sujetar

a las presas que caza, y de las cuales se alimenta. El pico, alargado y en punta, se le

curva demasiado y ya tampoco le sirve. Sus alas están envejecidas pues le han

crecido demasiado sus plumas, y volar se vuelve muy difícil. En ese momento, sólo

tiene dos alternativas: abandonarse y morir, o enfrentarse a un doloroso proceso de

ren
 ovación que le llevará más de 6 meses. El águila vuela a lo alto de una montaña y

se refugia en un nido próximo a un paredón donde no necesita volar y se sienta más

protegida. Una vez encontrado el lugar adecuado, el águila comienza a golpear la roca

con el pico hasta arrancárselo. Luego espera que le nazca un nuevo pico con el cual

podrá arrancar sus viejas uñas inservibles. Cuando las nuevas uñas comienzan a

crecer, ella desprende una a una sus viejas y sobrecrecidas plumas. Y es así que

después de todos esos largos y dolorosos meses de heridas, cicatrizaciones y

crecimiento, logra realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y festejo para

vivir otros treinta años más…”

Los ciclos de la vida nos muestran que vale la pena confiar y quedarse en los

momentos que la generosidad del cambiFondo Leticiao golpea a la puerta. También nos muestra

que hay un tiempo para transitarlos y que está bien respetarlos y respetarnos en lo

que cada quien necesite para caminar estas transiciones.